Triple empate en el primer lugar del Wells Fargo

Phil Mickelson requirió el viernes 11 golpes más que en la jornada anterior para completar su recorrido en Quail Hollow. Bryson DeChambeau necesitó de ocho impactos para llegar al hoyo 16 y se marchó sin hablar con nadie.

Pero resulta que no todo fue tan malo como pareció durante la segunda ronda del Wells Fargo Championship.

Hubo algunas ráfagas de viento por la mañana. Por la tarde, el ventarrón fue constante.

Así, todos los golfistas debieron concentrarse en limitar los daños. Gary Woodland, excampeón del Abierto de Estados Unidos, firmó una tarjeta de 69 golpes en la mañana y terminó compartiendo la cima tras 36 hoyos con Matt Wallace (67) y Patrick Rodgers (68).

Nadie en la tarde pudo alcanzarlos. Quedaron con un acumulado de 136 golpes, seis debajo del par.

El mexicano Carlos Ortiz entregó una tarjeta de 68 golpes, la mejor registrada durante la tarde. Quedó así en un grupo que comparte el tercer sitio, con 138 o cuatro bajo par.

«Incluso los hoyos en los que tenías el viento a favor fueron complicados», dijo Ortiz, quien ha vivido en Texas durante los últimos 12 años. «Acá hay días con viento o con más viento».

Rory McIlroy estará jugando el fin de semana por primera vez en dos meses. Completó su recorrido en 66 golpes y, hacia el final del día, ello bastó para ubicarse en el grupo de Ortiz, a dos golpes de la cima.

¿Y qué hay de Mickelson?

No importó tanto que haya firmado una tarjeta de 75 golpes, un día después de anotarse un 64. Se desconcentró un poco al final, con tiros al agua y otros errores.

«Me emociona estar en la pelea de cara al fin de semana. Sé que estoy jugando bien», dijo Mickelson, quien acumula 139 golpes, tres bajo par, los mismos que Bubba Watson y el mexicano Abraham Ancer.

En cambio, Jon Rahm no lució nada entusiasmado. El español finalizó con dos bogeys para un marcador de 70. No pasó el corte, algo que no le había ocurrido en 11 meses.

DeChambeau tuvo motivos para marcharse. Sumergió dos bolas en el agua rumbo al hoyo 7, para un triple bogey y quedó en 74.

Cuando el viento arreció, pudo pasar el corte, en 144, dos sobre par.