Solitario, cargado de odio y selectivo a la hora de matar: el perfil del autor de la masacre en San José

Actualizado Sábado,
29
mayo
2021

19:03

Cassidy, de 57 años, acabó con la vida de nueve personas antes de suicidarse en el momento en que los agentes de policía le salieron al paso

Samuel James Cassidy, el asesino de San José.
Samuel James Cassidy, el asesino de San José.REUTERS

A Samuel James Cassidy, el autor de la última masacre en Estados Unidos que dejó nueve muertos, ya le habían detenido hace cinco años. Entonces, las autoridades encontraron en su casa libros y manifiestos sobre terrorismo, además de cuadernos con notas sobre un intenso odio hacia su lugar de trabajo, la autoridad municipal de transporte del condado de Santa Clara, en California, conocido por sus siglas en inglés, la VTA. Aún así, un lustro más tarde pudo descargar su ira contra un puñado de compañeros y protagonizar una matanza antes de quitarse la vida en el momento en que los agentes de policía le salieron al paso.

Cassidy, de 57 años, era un tipo solitario y sin amigos conocidos en el trabajo tras ocho años empleado. Según su ex novia, que le acusó de abuso sexual en 2009, sufría de desorden bipolar y problemas con el alcohol. En su casa, que hizo arder justo en el momento en que protagonizó el tiroteo, encontraron después todo un arsenal: 12 armas de fuego, 25.000 rondas de munición, cócteles Molotov y varias latas de gasolina, suficientes como para llevar a cabo un plan que creen que tenían meticulosamente urdido.

«Está claro que se trataba de algo planeado y el sospechoso estaba preparado para usar sus armas de fuego con el fin de acabar con la mayor cantidad de vidas posible si los agentes del sheriff no hubieran entrado para detener su embestida», dijo el portavoz de la oficina del sheriff del condado de Santa Clara, Russell Davis.

Eso sí, Cassidy fue selectivo a la hora de decidir a quién mataba y a quién dejaba con vida. Al entrar en el patio de trenes de San José donde trabajaba, ignoró la presencia de algunos compañeros antes de entrar en uno de los edificios y empezar a asesinar. «Tenía una lista de la gente que quería matar», dijo Kirk Bertolet, uno de los testigos de la matanza. «Caminó con tranquilidad al lado de gente que salía del edificio antes de entrar y encontrarse con sus objetivos».

Eran todos empleados de la VTA, personas de entre 29 y 63 años, todos hombres reunidos a las 6:30 de la mañana, a una hora en la que algunos terminaban su turno y otros apenas acababan de comenzar la jornada. Ocho de ellos fallecieron en el acto. El noveno, en el hospital del valle de Santa Clara, al norte de California. Se llamaba Alex Ward Fritch y tenía 49 años.

Cecilia Nelms, la ex mujer de Cassidy, le dijo a la agencia Associated Press que hace diez años le habló de cometer una masacre semejante. «Nunca le creí. Y nunca había pasado, hasta ahora», dijo. De fondo, un expediente disciplinario al que se enfrentaba en su trabajo y que pudo haber desencadenado la tragedia, un golpe fraguado durante años, acumulando armas ilegales en California e incluso artefactos explosivos para que la masacre fuera aún mayor. Una más en un país plagado de seres solitarios y desequilibrados con licencia de armas y sed de venganza.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *