Reforma de la Policía Nacional recibe apoyo, pero con advertencias

La propuesta de reforma de la Policía Nacional que encabezará una comisión multisectorial nombrada por el presidente Luis Abinader ha sido recibida con el apoyo de diversos sectores, los cuales han llamado a la dirigencia gubernamental a no tomar a la ligera los profundos problemas de esa institución.

La directora de la Procuraduría Especializada para el Control y Tráfico de Armas de la Procuraduría General de la República, Maura Martínez, sostiene que una reforma policial de un país lleva tiempo y no puede ser de un día para otro.

Martínez llamó la atención sobre el hecho de que la Policía Nacional tiene su ley orgánica, pero no ha sido posible promulgar los reglamentos necesarios para ponerla en práctica. Comentó que aplicar, por ejemplo, el modelo de otra nación, lleva mucho tiempo, como ocurrió en su momento en países como Nicaragua, Costa Rica y México, que a la larga, han caído en las manos de la delincuencia.

La Ley Orgánica de la Policía Nacional es la número 590-16, del 15 de julio de 2016, y en su artículo uno establece: “Esta ley tiene por objeto establecer y regular la organización, funcionamiento y principios fundamentales de actuación de la Policía Nacional, los derechos, deberes, el estatuto de carrera, de la seguridad social y el régimen disciplinario de sus miembros”.

Mientras que en su artículo dos dice que “las disposiciones de esta ley y sus reglamentos de desarrollo son de aplicación en todo el territorio de la República Dominicana”.

El presidente de la comisión para la transformación y modernización de la Policía Nacional, Servio Tulio Castaños Guzmán, sostuvo que la reforma de la Policía no es un tema tan complicado y que no partirá de la idea de que todos los agentes son malos.

Castaños Guzmán consideró que el objetivo del informe que emita la comisión es fortalecer la Policía Nacional, no destruirla.

Explicó que pese a que en 2016 fue aprobada la Ley Orgánica de la Policía no ha habido forma de que el Consejo Superior Policial apruebe los reglamentos que harían operativa esa norma. “Esos reglamentos están trabajados en un 95 %, pero no ha sido fácil y toda la institución se resiste al cambio”, resaltó.

Castaños Guzmán manifestó que desde hace años miembros de la comisión ya han debatido los temas de la reforma, por lo que el 80 % de las encomiendas han sido tratadas, aunque no se han podido implementar.

“Yo no veo esto tan complicado, yo lo veo como algo totalmente normal que lo que pudiese eventualmente es contribuir a que lo que queda pendiente que se agilice, todo eso está escrito. Se han hecho todos los viajes que se puedan imaginar, hemos ido a Colombia, hemos ido a Los Ángeles, a Nueva York, Miami Chile, España, Alemania, a todos los países del mundo en donde los cuerpos policiales funcionan, este trabajo no es tan complicado”, indicó.

El politólogo y especialista en políticas públicas de seguridad ciudadana, Daniel Pou, dijo que “al momento de hablar de reforma policial, hay que referirse a la política de seguridad pública que se haya previamente definido en un país, porque implica muchos aspectos”, entre los que mencionó establecer los elementos doctrinales por los que se va a regir la institución y en qué márgenes será el uso de la fuerzas u otras serie de procedimientos y situaciones que son importantes definir previamente, como los niveles de jerarquía y cómo se manejaría el mando.

Refirió que sobre todo, la policía necesita el respaldo de la ciudadanía y el sentido de compromiso entre ambas partes, dentro de su modelo a construir para tener éxito.

El congresista dominicano por el Distrito NY-13 Adriano Espaillat, quien está de visita en el país por la celebración del aniversario 59 de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, expresó que apoya la iniciativa del presidente Abinader de reformar la Policía Nacional, y crear una comisión que se encargue de analizar y presentar sugerencias para transformar la institución.

Espaillat aseguró que ya es momento de adecentar la uniformada dominicana, y que para que esta funcione, es necesario que primero se eliminen los sectores de corrupción y violencia que hay dentro de la Policía.

Primero hay que eliminar la corrupción dentro de la agencia, y segundo, crear las condiciones que puedan atraer a las personas que puedan sanear la institución y llevar a cabo un trabajo transparente, confiable y sano”, expresó Espaillat.

De hecho, durante la campaña electoral para el período presidencial 2016-2020, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, elaboró un diagnóstico sobre la situación de inseguridad en la República Dominicana y el estado de la Policía Nacional. Entre sus propuestas para atacar la delincuencia se encuentran una policía más eficiente y mejorar la rendición de cuentas, ordenar un aumento salarial sustancial, que los policías rindan cuentas por sus actos e implementar y cumplir con una política de cero tolerancia frente a la corrupción.

El senador de Barahona por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), José del Castillo Saviñón, indicó que “hace mucho tiempo que la Policía Nacional debió ser profesionalizada y mejorarles las condiciones laborales y económicas, a los fines de tener una policía de nivel”.

Castillo Saviñón, miembro del Comité Polítivo del ahora principal partido de oposición, el cual salió del poder hace siete meses tras 16 años consecutivos gobernando el país, manifestó: “Evidentemente sin una Policía que pueda combatir de manera efectiva, adecuada, y bajo las normativas y protocolos que requiere el combate a la delincuencia estaremos viendo constantemente situaciones como esta (el reciente asesinato de una pareja de religiosos por agentes policiales)”.

El presidente Luis Abinader juramentó este martes la comisión que trabajará en la transformación y modernización de la Policía Nacional. Se trata de un grupo de 21 personas, representantes de los diferentes sectores de la sociedad que fueron designadas a través del decreto 211-21 del Poder Ejecutivo. El próximo viernes, a las 10:00 de la mañana, será el primer encuentro de trabajo que tiene la comisión.