Que el acceso no sea un exceso

Cuando leo en las noticias el problema que plantea la nueva gestión del MINERD, sobre la falta de cupos en las escuelas del país frente a la demanda de estudiantes que solicitan ingreso. Confieso que se generan en mí, razonamientos y sentimientos encontrados.

Por una parte, es motivo de alegría imaginar que poco a poco, se ha ido creando conciencia de la necesidad de que los niños y adolescentes asistan a la escuela. Que las familias y los propios estudiantes entienden el terrible impacto que para su desarrollo y creación de oportunidades significa el no educarse, el no aprender.

Sin embargo, también sabemos que se trata de “invertir” en educación, no en “gastar”. Y que para eso, el servicio debe ser sobre todas las cosas “de calidad”. Los factores que comprometen y que garantizan esa característica, están muy bien estudiados y divulgados. Por ello, aunque nos urge garantizar el acceso a todos los niños y adolescentes a la escuela, debemos cuidar lo que ya sabemos que hace “más mal que bien” en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

No entiendo necesario calificar las propuestas de esta nueva gestión para “remediar temporalmente” este problema, con el alquiler de espacios y el ofrecimiento de becas en instituciones educativas privadas, entre otras. Todas estas en realidad, responden a medidas bien intencionadas, pero indiscutiblemente “de emergencia” que son el producto de la falta de planificación y continuidad de las políticas, que ya sabemos forman parte del ADN de nuestros gobernantes, en todos los tiempos. Pero si, advertir el no continuar cometiendo errores, ya que se nos acaba el tiempo para poder remediarlos.

La escuela es mucho más que una infraestructura de blocks y cemento. De hecho, ningún gobierno puede “construir escuelas”. La escuela es, por sobre todas las cosas, un espacio de relaciones entre personas. Entre todos los que convergen en los procesos de enseñar y de aprender. Es una construcción humana, que necesita énfasis en la calidez, en la escucha, en conocerse…

Las aulas atiborradas de alumnos, si bien nos dan a todos la oportunidad de “estar”, no permiten las condiciones para que los referidos procesos se puedan construir. Toda la experiencia, convertida ya en derechos, enfoques, currículos y en modelos educativos, nos hablan de la necesidad de participación, la oportunidad para expresarse, interactuar, trabajar en equipo, disponer de espacios de reflexión y silencio, etc. como condiciones necesarias para una educación de calidad.

Ojalá no perdamos lo poco o lo mucho que en temas como: el seguimiento individualizado, inclusión y las adaptaciones curriculares para las particularidades de algunos alumnos, hemos podido ir ganando. Los temas de salud emocional, orientación educativa, psicopedagogía, no son compatibles con la sobrepoblación. Más bien, cuando “somos muchos”, la tendencia es a optar por la “enseñanza bancaria” “repetitiva” o “en lotes”, donde sería imperdonable regresar.

La sobrepoblación en las escuelas genera hacinamiento, por lo tanto, una mayor exposición a problemas de salud por falta de higiene, manipulación de alimentos, contaminación por contacto, entre otros. La convivencia se enfrenta a problemas de disciplina, manejo de conflictos y violencia. La gestión demanda estrategias innovadoras y efectivas, los docentes más preparación y una mayor participación e integración de las familias.

“No se trata de una cabeza bien llena, se trata de una cabeza bien puesta”, como nos dice E. Morin y como ya hemos aprendido a partir de nuestras malas decisiones como país.

El que “todos entremos” es un derecho. Pero también lo es, el que podamos colocarnos en un mejor lugar. Donde al salir, nos sea posible  tener las mismas oportunidades y disfrutar de los mismos privilegios.

Pensemos bien cada paso y cada decisión, para no seguir perdiendo nuestro presente y nuestro futuro. ¡Qué sea la educación una prioridad para todos nosotros! Pero en serio, porque no me parece que lo haya sido alguna vez.

(+) Sobre la autora

Dra. Ed. Emelinda Padilla Faneytt

La autora es especialista en Educación, investigadora y consultora educativa. Directora de la Red Explora para el Desarrollo Educativo (Red-E).

IG: redexplorard

FB: Red Explora

 

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