Por falta de vacunas y 250 pesos para el pasaje niño muere por difteria

La precariedad y carencia de recursos imposibilitó a una pareja joven de esposo llevar su hijo Anyeuris de la Rosa, de tres años de edad, a ponerle sus vacunas contra la difteria, teniendo como resultado la perdida de la vida del menor.

Se trata de Yuleisy Severino, de 21 años de edad, y Anthony de la Rosa, de 30, quienes viven en una casa de madera, en La Yaguita de Yamasá, provincia Monte Plata, con apenas una cama deteriorada, con dos niñas, tres calderos, un guayo, una mano de pilón, varios platos de plásticos y un colador.

Las niñas que les quedan viva son una de cinco años de edad y otra de un año y cinco meses, a las que Salud Pública aplicó varias vacunas luego de la muerte de su hermanito.

Severino, madre de las criaturas, narró que “al niño (Anyeuris) le faltaban tres vacunas, a la más grande (la niña de cinco años) yo la vacuné en Villa Mella. Pero dependiendo de la distancia del hospital, gastamos 200 ó 250 pesos ida y vuelta, más o menos, para llevar los niños a vacunar, y a veces no lo tenemos”.

Mientras que, De La Rosa, agricultor y padre de Anyeuris lucha con la muerte de su vástago que fue sepultado el pasado viernes, un día después de su muerte. “Mi hijo se me ha muerto, tengo que soportarlo, pero no sé lo que me está pasando, todo fue tan rápido y silencioso, que no sé de nada. Mi niño tenía una infección en la garganta, según me dijeron los doctores, y eso es lo que puedo creer, porque no sé más nada”.

Dijo que tomó 20 mil pesos prestados para los gastos del velatorio.

La abuela paterna del niño Anyeuris relató que “el martes por la noche empezó a dolerle un oído, a hinchársele, y estaba lloviendo y no queríamos que se mojara. Luego el miércoles lo llevamos al hospital, luego al Hospital Municipal de Yamasá y después al Angelita (Hospital Infantil Doctor Robert Reid Cabral), ahí murió”.

Durante un recorrido realizado por Diario Libre este sábado en Yamasá, la mayoría de las personas decían desconocer la existencia de difteria en la comunidad, y sólo algunos respondía que habían escuchado por la prensa de algunos casos. Mientras en el Hospital Municipal de Yamasá, pasado las 12:00 del mediodía no se encontraba su directora Jacquelin Paulino, y una enfermera, que solicitó no mencionar su nombre, dijo que habían llegado algunos casos a este centro de salud, y que lo habían referido Hospital Infantil Doctor Robert Reid Cabral, donde estaban falleciendo esos pacientes.

La enfermera dijo que durante algunos de sus servicios a este hospital llegaron tres casos de difteria. “Un niño de tres años de Hato Viejo, hace más de dos meses. Otro identificado como Franklin Manzueta, hace más de un mes y fue el segundo caso que murió, y el niño del miércoles (Anyeuris el de La Yaguita), que yo no traté, trabajé en cirugía ese día, es decir, que fue el tercero que ha llegado allá estando yo en servicio”.

El común denominado en estos niños es la pobreza en la que viven estas familias y que no le colocaron las vacunas a tiempo.

Diario Libre reveló el viernes la historia del niño Maicol José Ferreras Castillo, quien falleció hace meses luego de infectarse por difteria en La Boruga de San Cristóbal.

Según los especialistas, la difteria es causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae. La bacteria suele multiplicarse en la superficie de la garganta o cerca de ella. Es mortal en 5 – 10% de los casos, con una tasa de mortalidad más alta en niños pequeños. El tratamiento consiste en la administración de la antitoxina de la difteria para neutralizar los efectos de la toxina, así como antibióticos para matar a las bacterias.

Dania Castillo sostuvo que a su hijo Maicol le faltaban como seis vacunas por ponerse. Al preguntársele a qué se debió el descuido de no llevar a inmunizar al niño, respondió en voz baja y cómo con pensamiento profundo: “nada, percance de la vida”, miró hacia los lados y hacia abajo.

Según los especialistas, la difteria es causada por la bacteria corynebacterium diphtheriae que suele multiplicarse en la superficie de la garganta o cerca de ella. Es mortal en 5 de 10 de los casos, con una tasa de mortalidad más alta en niños pequeños. El tratamiento consiste en la administración de la antitoxina de la difteria para neutralizar los efectos de la toxina, así como antibióticos para matar a las bacterias.

Sus síntomas, que suelen manifestarse entre 2 y 5 días después de la exposición de la bacteria, pueden ser desde leves hasta graves. A se presentan de modo gradual, empezando por dolor de garganta y fiebre.

La joven Castillo dijo que anteriormente trabajaba en una banca de lotería, pero que dejó ese trabajo cuando internaron al niño que falleció. “El trabajo de la banca lo hacía caminando por las calles, es decir, que no estaba fija en un local, y el niño lo dejaba con su abuela, con mi mamá”.

Narró que se dio cuenta que el niño murió como a las 3:30 de la madrugada en el hospital Robert Reid Cabral, en una habitación donde colocan a las madres que tiene sus hijos en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), que se encontraban todas orando, pero llegó una doctora y le dijo que “el niño entró en paro, que lo estaban reanimando, pero que, entró en paro (murió)’’.