Pastilla del día después evita solo la concepción, pero no ataca al embrión

Cada día, y de acuerdo con las experiencias de los especialistas, las mujeres dominicanas parecen hacer un uso más frecuente de los anticonceptivos de urgencia, popularmente conocidos como pastilla del día después.

Se trata de un medicamento que, de acuerdo con los ginecólogos, busca evitar un embarazo no deseado, actuando antes de que se produzca, pero que no tiene efectos cuando ya ha ocurrido la concepción.

En momentos en que el país se enfrasca en el debate por la despenalización del aborto en tres casuales, no todos prefieren referirse al tema, pero Alejandro Paradas y Víctor Terrero, ambos ginecólogos obstetras, se animan a hablar sobre los usos de la píldora y sus riesgos.

Entrevistados por separado, coinciden en que se trata de una forma terapéutica de emergencia para la prevención del embarazo que se prescribe para situaciones muy específicas, como cuando una mujer tiene relaciones sexuales y piensa que, por el momento de su ciclo menstrual, está cerca de la ovulación. También, en los casos de violaciones sexuales e incesto, siempre con la finalidad de evitar un embarazo no deseado.

Los protocolos sanitarios que se emplean con las víctimas de violaciones sexuales incluyen el suministro de las pastillas del día después y de antirretrovirales como prevención de un embarazo no deseado o de enfermedades de transmisión sexual, como el VHI.

Pero el efecto del fármaco, que se comercializa de forma abierta y sin prescripción médica en el país, actúa solo cuando se suministra 72 horas después del acto sexual, siempre y cuando no se haya producido ya la concepción, insisten los galenos.

“Lo que dice la evidencia científica sobre efectos en un óvulo fecundado es que no tiene, absolutamente, ninguno, pues está compuesta (la píldora) de progestina, un derivado de la progesterona que es una de las hormonas fundamentales que produce el ovario de una mujer, y que tiene como facultad, darle soporte al embarazo”, explica Paradas.

Pone como ejemplo, que cuando los médicos detectan una amenaza de aborto, lo que se procede a indicarle a la embarazada es, precisamente, progesterona, para evitar la pérdida. Reitera que, el hecho de que la píldora contenga una progestina, no ejerce daño sobre el óvulo fecundando. “Por tanto, lo que la evidencia científica ha demostrado es que no tiene efectos abortivos”.

Terreno, defensor de la despenalización de las tres causales, entiende que la aclaración es válida por el hecho de que los grupos religiosos que se oponen a la despenalización, también, rechazan el uso de las píldoras del día después, atribuyendo características abortivas.

Basado en su experiencia, resalta la efectividad del fármaco para evitar la concepción, pero, también, refiere casos que se le han presentado de mujeres embarazadas que pensaron haber detenido la gestación con la píldora. Esos casos, lo atribuye a usos inapropiados, fuera de tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la anticoncepción de urgencia puede prevenir más del 95 % de los embarazos, cuando se utiliza dentro de los cinco días posteriores a la relación sexual. Recomienda para su uso, el acetato de ulipristal, levonorgestrel o anticonceptivos orales combinados (AOC) que contienen etinilestradiol y levonorgestrel.

Una alerta que hace, tanto Terrero como Paradas, es sobre el uso responsable de esos medicamentos, pues han advertido un abuso en muchas de las pacientes que atienden, con el riesgo de que pueden provocar alteraciones posteriores en el ciclo menstruar y la capacidad reproductiva.

“Desde mi punto de vista, no conozco estudio sobre el uso de esa pastilla, pero por la experiencia como médico y el historial de las pacientes, nos damos cuenta que se está utilizando con mucha frecuencia, y lo penoso es que se utilice de forma incorrecta”, dice Paradas, para quien ese medicamento debería usarse ante una emergencia, y no más de dos veces al año.

“Hay que tener claro que no es una pastilla para usarla cada vez que una mujer quiera tener sexo. Hay mujeres que no toman pastillas anticonceptivas (regulares), y cuando tienen relaciones sexuales se toman la pastilla (del día después)”, comenta, a su vez, Terrero.

Señala que el “acostumbramiento, la rutina, puede producir algún tipo de alteración en el sangrado, obesidad, vómito, malestar y, muchas veces, no funciona como debe funcionar, pues la pastilla del día después tiene sus usos específicos”, enfatiza.