Nacionales

El soñado renacer del Sur 

La resurrección a la vida de Pedernales y todo el entorno del sur profundo, se ha consumado, es ya una risueña realidad que nos alegra el corazón, la mente y el espíritu a los dominicanos más nobles y desarrollistas, sin importar color de raza, ideología política o religión o lugar de residencia dentro del ámbito bito nacional. Sólo unos pocos resentidos, zánganos y aliados del atraso y del egoísmo empresarial, guardan silencio y se esconden en su amargura.

La puesta en operación del moderno puerto de Cabo Rojo, en Pedernales, la semana pasada, constituye el inicio del despertar turístico, social y empresarial en la región sur del país, obstruido y torpedeado por décadas por malos dominicanos, políticos y empresarios, a quienes, al parecer, los rayos del sol sureño obnubilaron sus mentes y su corazón, hasta llevarlos al desprecio por el porvenir de sus pobladores, tan dominicanos y humanos como ellos.

El conjunto de obras de desarrollo de ese importante polo turístico, también contará con un aeropuerto internacional en Oviedo, nueve hoteles, en su primera fase, con capacidad de 12 mil habitaciones y otras obras adyacentes e indispensables.

Todo esto es compromiso humano, con el presente y el futuro de los sureños, que abrazó y prometió en la campaña electoral del 2020 el presidente Luis Abinader, y que ahora mismo inicia su halagüeña realidad.

Pero que bueno que esa promesa de campaña del presidente Abinader haya abierto sus alas en los primeros días, en la primera semana del 2024, para que avance, se afiance, a todo vigor y esplendor en su próximo período de gobierno, que se inicia el 16 de agosto de este mismo año, y para provecho de los sureños y de todo el país. Nadie pone en duda el valor que tiene para toda la región sur este polo turístico, el que significa su despertar, su vuelta a la vida económica, social y moral.

Asimismo, creo yo que ese tan esperado desarrollo turístico del sur profundo abrirá las puertas a otros acontecimientos de expansión cultural y emocional para los habitantes de la zona, quienes hoy pululan desorientados y atormentados por las carencias de trabajo y oportunidades de crecimiento y desarrollo integral. Esto es verdaderamente transcendente, gigantesco, de gran dimensión.

De la mano del presidente Abinader, el sur comienza su ciclo ascendente, no solo en el espectro turístico, sino también en otros aspectos del devenir de nuestra sociedad, como el hidráulico, con la presa de Monte Grande, hospitales, carreteras, escuelas y circunvalaciones. Otros prometieron, esto y más, pero se quedaron rezagados y abrazados a la demagogia insana, populista y barata.

Sé, por demás, que él dispondrá, en su próximo mandato constitucional, la construcción de un gran hospital traumatológico para toda la región sureña. Es decir que con la apertura del polo turístico de Pedernales se confirma que el presidente Luis Abinader es y seguirá siendo el papá del Sur. Y punto.

jpm-am

 

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