Los ríos que abrazan Santo Domingo

Para una ciudad y su gente, tener un río en su demarcación es un privilegio por sus aportes de agua dulce, su ecosistema y su vía fluvial, pero se puede convertir en un gran problema si no se trata de manera adecuada, como es el caso del Ozama e Isabela, que fruto de las ocupaciones en sus riberas, de la contaminación, la deforestación y la falta de políticas públicas de conservación, se han convertido en los “vertederos” de las zonas urbanas del Gran Santo Domingo.

El río Ozama nace en la “Loma 7 Picos” y con sus más de 400 afluentes es un recurso natural de gran impacto para los residentes en todo su trayecto de 2,847.15 kilómetros cuadrados de superficie, de acuerdo con datos del Ministerio de Medio Ambiente. De igual importancia el Isabela, que nace en la localidad de la loma “El Pilón”, en Villa Altagracia.

El Isabela es más contaminado que el Ozama, ambos con efluentes provenientes de 241 empresas instaladas principalmente en el Distrito Nacional, así como 54 cañadas que vierten sus residuos sólidos y líquidos a los cauces de ambos ríos.

En la localidad de Los Tres Brazos, Santo Domingo Este, y en el barrio Simón Bolívar, Distrito Nacional, confluyen ambos ríos recibiendo el Ozama una mayor contaminación que proviene del afluente Isabela.

Son muchos los intentos de rescate de ambos recursos hídricos cuya contaminación ha aumentado después de la muerte de Rafael Leónidas Trujillo cuando se aceleraron los asentamientos en sus riberas. Uno de los intentos por el rescate del Ozama fue el Proyecto RESURE, durante el gobierno de Joaquín Balaguer (1994-1996 que buscaba mejorar las condiciones urbanas y proteger los ríos, pero no se continuó.

Luego en los primeros gobiernos de Leonel Fernández se creó el Consejo Nacional de Asuntos Urbanos (CONAU), que también trabajó en el saneamiento del Ozama, pero tampoco prosperó por la cantidad de recursos que implicaba porque, al igual que otros proyectos, implicaba el retiro de miles de familias que habían construido en toda la ribera de la parte urbana del entonces distrito Nacional.

Hubo esfuerzos particulares de proyectos como el “Cigua”, impulsado por Ciudad Alternativa y otras entidades que hacen vida en la ribera de los dos ríos, pero aunque se logró algunas avances, al menos en concientización de la gente, los grandes y graves problemas persisten.

En cifras:

El decreto 260-14

El más reciente esfuerzo por el rescate de los ríos Ozama e Isabela se hizo durante el gobierno de Danilo Medina, que mediante el decreto 260-14 declara de “alta prioridad nacional la rehabilitación, saneamientos, preservación y uso sostenible de las cuencas alta, media y baja de los ríos Ozama e Isabela, así como el desarrollo integral de los asentamientos humanos circundantes”.

El objetivo es desarrollar de manera sostenible los dos recursos naturales, mejorar la calidad de vida de la gente y promover la inclusión social de la población que permita el desarrollo socioeconómico de los residentes de esa parte del Gran Santo Domingo (El Distrito Nacional y la provincia santo Domingo).

El artículo 2 del referido decreto crea la Comisión Presidencial para la Rehabilitación, Saneamiento, Preservación y Uso Sostenible de la cuenca del Ozama e Isabela y el desarrollo integral de los asentamientos. Esta comisión la integran 21 organizaciones y es presidida por el ministro de la Presidencia, en ese entonces por Gustavo Montalvo.

En agosto de 2015 el entonces ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, presidente de la comisión para el rescate de los ríos Ozama e Isabela realizó un recorrido por el Ozama para dejar iniciados los trabajos del Plan Estratégico para el Manejo Sostenible y dijo:

“La recuperación integral de las cuencas de estos ríos va a ser una de las iniciativas más transformadoras de este Gobierno en materia de medio ambiente. Y digo transformadoras porque el medio ambiente no es una prioridad menor, o un adorno, el medio ambiente es la base de la salud de nuestra gente, del crecimiento de nuestra economía y del progreso de nuestro país”, sostuvo.

Un llamado a la continuidad

Onofre Rojas, exdirector de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo y de la Comisión Presidencial creada por el decreto 260-14 y conocedor del tema agua, explica que había muchas entidades y organizaciones trabajando por el rescate de los dos ríos, pero hacían esfuerzos dispersos, pero que con el Plan Estratégico que fue diseñado 2015-2030 se unificaron y se logró avanzar en cinco años de trabajo con resultados visibles.

Indica que se dividió el trabajo en cuatro pilares creando comisiones para trabajar en las cuencas alta, media y baja que comprendían microcuencas y mesas de trabajo para impulsar iniciativas. Recuerda que se creó el Plan Estratégico que incluía el Plan Maestros de Residuos Sólidos Urbanos que está en vigencia en la actualidad.

Llama a no tomar en cuenta estudios sobre la problemática de los residuos sólidos, tomando en cuenta los ríos, en los que se invirtió más de un millón y medio de dólares en estudios que están disponibles para no volver a comenzar de cero.

“Yo escucho por ahí que van a comenzar a inventar soluciones de nuevo, ese tema lo estudiamos con mucha profundidad y como país hace mucho tiempo. En el 2018 se empezó un proceso de trabajo para actualizar el Plan Maestros y de nuevo conseguimos 750 mil dólares más del Gobierno de Japón a través de la JICA y el BID y ese plan está ahí y dice lo que hay que hacer”, enfatiza.

Informó que ve con mucha lástima que aparentemente al presiente Luis Abinader le están vendiendo ideas no estudiadas y reiteró que el tema de la contaminación ambiental por residuos sólidos asó como los lixiviados deben ser estudiados no por cualquiera, sino por expertos.

Este esfuerzo logró avanzar y dentro del contexto de su operatividad están el trasladado de más de 1,787 familias de la vieja a la Nueva Barquita, un proyecto habitacional modelo construido en Santo Domingo Norte y en el lugar del eliminado asentamiento humano se construye un parque.

Otro logro fue el saneamiento de cañadas, al menos la pasada administración saneó unas 11 de esos drenajes naturales, entre ellos las famosas cañadas El Arrozal, en La Ciénaga; la Eloisa, en las Cañitas; la Cañada del Diablo, hoy Cañada de Dios, en La Zurza, La Villa Duarte, la Cañada Los Platanitos, en Santo Domingo Norte desde donde fueron sacadas 98 familias a las que les fueron entregados 72 apartamentos, en Santo Domingo Norte y 26 casas dúplex en la misma área de la cañada.

En algunas de las cañadas intervenidas se hizo un trabajo de tapado de las mismas que permite ahora la circulación de vehículos por encima, reduciendo los malos olores, el peligro de ser afectados con la crecida cuando llueve y reduciendo la proliferación de alimañas. Sin embargo, las cañadas siguen descargando toneladas de residuos sólidos y líquidos a los ríos.

El proyecto “Nuevo Domingo Savio”, iniciado en la pasada administración busca liberar la ribera del Ozama entre Los Guandules y La Ciénaga de más de 1,400 familias que, vivían y algunos aún viven, en condiciones de vulnerabilidad, la mayoría ya fue desalojada. En ese espacio se construye una avenida con parque fluvial y se ampliarán los accesos, se construyen centros educativos, canchas y otras obras para beneficio de los que no fueron movilizados.

Como forma de limpiar el Ozama de los residuos que arrastran sus agua, La Armada Dominicana se mantiene activa con equipos que evitan que los residuos plásticos lleguen al mar, pero también las pasadas autoridades instalaron “El Interceptor 004”, una embarcación que capta los residuos flotantes o semisumergidos con ayuda de una barrera.

Se trata de una embarcación única en América Latina donada por la organización holandesa The Ocean Cleanup, dedicada a la recolección de plásticos en ríos y mares. Solo hay dos dispositivos más funcionando en el mundo, aunque el del Ozama es el cuarto que se fabrica (por eso es el 004) opera con tecnología de punta y es alimentado por energía solar. Tiene capacidad para extraer más de 100,000 toneladas de residuos al día.

A este aparato se le suman dos embarcaciones donadas por la Fundación Tropigas, dentro de su programa de responsabilidad social “Ribera Verde” que funcionan desde julio de 2018 y recogen material orgánico como “Jacintos de Agua o Lila” que arrastran los dos ríos.

La resolución 13-2016 emitida por el Ministerio de Medio Ambiente prohibió el desguace de y reciclaje de embarcaciones en las riberas de los ríos. El entonces ministro de Medio Ambiente, Francisco Domínguez Brito, ordenó también la retirada de todas las embarcaciones de ambos ríos y así se hizo, excepto la planta eléctrica flotante ubicada entre los puentes Mella y el Flotante, pero luego de unos meses volvieron a anclar embarcaciones en el Ozama.

Una de las obras más importantes, y que se enmarca dentro del Plan Maestro del Alcantarillado Sanitario del Gran Santo Domingo, contemplado dentro del decreto 260-14, que busca evitar mayor contaminación de los ríos Ozama e Isabela es la Planta de Tratamiento o estación depuradora de aguas residuales La Zurza que recoge las aguas del sistema sanitario de 24 sectores del Distrito Nacional y Santo Domingo Norte cuyo costo ascendió a RD$2,890,856,872.8.

Reenfocar los asentamientos humanos

Waldys Taveras, director ejecutivo de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo considera que se trata de una obra importante que evita la descarga a los ríos de las descargas sanitarias de miles de hogares.

“El mejor proyecto, en termino ambiental, que se ha hecho es la planta de tratamiento que hizo la CAASD (Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo) en la gestión de Alejandro Montás, que dejó un instrumento significativo para conservar el medio ambiente en el Gran Santo Domingo, algún día habrá que reconocerlo”.

Sin embargo, entiende que hay que reenfocar el tema de los asentamientos humanos de la ribera de los ríos debido a que muchos de los beneficiados con viviendas, luego las venden y retornan a su lugar anterior volviendo a crear problemas y recuerda el caso de las viviendas que construyó el presidente Joaquín Balaguer en Las Caobas para familias de La Ciénaga, muchos de los cuales retornaron al lugar de donde fueron sacados.

Asegura que para evitar la contaminación de los ríos Ozama e Isabela y otros del país, debe haber régimen de consecuencia y confió en el trabajo que realiza el ministro Orlando Jorge Mera, que según dijo, está motivado a mejorar las condiciones medioambientales del país porque “no tiene compromisos con nadie”.

Como director ejecutivo de la Mancomunidad ha tenido poco contacto con la Presidencia, a pesar de que la entidad que dirige es parte de la comisión que creó el decreto 260-14, pero entiende que hay voluntad para mejorar la actual situación de los ríos Ozama e Isabela y una de las principales formas es trabajar en las cuencas alta y media, incentivando a la gente para que sean garantes del cuidado que deben tener esas zonas.

Posición del Presidente

El presidente Luis Abinader, como los demás mandatarios, mostró interés en enfrentar la contaminación del Ozama e Isabela y la situación de hacinamiento en que viven miles de personas en las orillas de ambos recursos naturales para lo que instruyó al ministro de Medio Ambiente a tomar cuantas medidas sean necesarias.

“Nuestro interés es mejorar las condiciones de los habitantes en la ribera de los ríos Ozama e Isabela y llevar viviendas que estén en áreas de riesgo a donde estén protegidas…nosotros vamos a hacer lo que no hicieron otros “, dijo al encabezar un recorrido recientemente por los dos ríos.

Para lograrlo precisa del concurso entusiasta de instituciones como los ministerios de Medio Ambiente, de la Presidencia, de la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD), alcaldías del Distrito Nacional y Santo Domingo Este y Norte, la Armada y el sector privado como la Fundación Tropigas, el Fondo del Agua Santo Domingo, entre otras.

En otra ocasión el mandatario visitó el proyecto Nuevo Domingo Savio que desarrolla la Unidad para la Readecuación de la Barquita y Entorno(URBE) y allí defendió lo que se ha hecho hasta ahora y dijo que el proyecto está bien diseñado por lo que no amerita grandes modificaciones”.

El Gobierno está decidido a continuar el proceso de recuperación de los ríos para dignificar la vida de la gente que vive a sus alrededores, garantizar el saneamiento y potencializar su desarrollo turístico.

Fondo del Agua

El Fondo de Agua de Santo Domingo ha creado mecanismos innovadores para garantizar recursos de inversión orientados a la restauración y conservación de ecosistemas en las cuencas hidrográficas que abastecen nuestras grandes ciudades.

De acuerdo con un documento suministrado a Diario Libre, la entidad indica que la iniciativa opera a través de contribuciones de capital hechas de forma voluntaria por grandes usuarios del agua, así como donaciones de empresas y personas sensibilizadas.

“Los recursos captados se invierten en el mercado de capitales a través de fiducias, mientras que los retornos financieros se invierten en el apalancamiento de recursos adicionales para la implementación de proyectos. Estos proyectos se encuentran en las cuencas productoras de agua del Gran Santo Domingo como son las cuencas de los ríos Ozama, Haina y Nizao”.

En el caso del río Ozama, la cuenca tiene un gran aprovechamiento de sus recursos subterráneos reflejado en el hecho de que más del 26% del abastecimiento de agua potable para Santo Domingo proviene de fuentes subterráneas. Junto con el abastecimiento superficial, el aporte de la cuenca asciende a 35.76%.

El acueducto Barrera de Salinidad, en Santo Domingo Este, tiene como su principal fuente de agua el río Ozama junto al Yabacao que se unen próximo a la Circunvalación Santo Domingo, próximo a la Autopista del Nordeste.