Las 5 mejores películas de Robert De Niro

Robert De Niro tiene ya 77 años y aunque su carrera en los últimos tiempos se ha visto disminuida por su selección de roles cómicos (registro que le cuesta mucho esfuerzo y donde siempre ha lucido forzado), siempre será momento de recordar y reivindicar a uno de los grandes de la actuación con un TOP 5 que incluso puede quedarse corto con el número de clásicos, actuaciones y hasta apariciones especiales en ciertas cintas que lo han llevado al culto.

5. Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)

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Anarquía, es lo que el actor dicta en cada uno de los cuadros en escena en la carne de un taxista que no tolera más a la hipócrita sociedad y decide hacer frente a la escoria convirtiéndose en un vengador anónimo. Lo maravilloso de Taxi Driver no es solamente la interpretación de un muy joven De Niro y/o la exposición oscura, sucia y única que Scorsese reflejó en esa vida nocturna y de excesos accidentales, sino que a través del libreto y el desempeño del actor el espectador puede hacer empatía con el ser menos probable: un solitario e ingenuo sociópata harto del mundo que lo rodea (el real y el imaginario) y en búsqueda de una excusa para su expiación demencial ¡Magnífica! Tal y como su actuación

4. Cape Fear (Martin Scorsese, 1991)

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Aunque creo que esta interpretación debe tener una cabida en todo TOP 10 sobre el actor, debo aceptar que la posición 4 puede estar sometida a ciertos gustos personales, y es que no podría usar otro calificativo más que el de “encantado” para comunicar el papel de Max Cady, uno de los mejores villanos cinematográficos dentro de uno de los mejores remakes de la historia. De Niro es un vehículo de momentos clásicos de suspenso y elementos eróticos a la orden de una estética lúgubre dentro este tenso resquebrajamiento familiar. Propositiva y en algunas ocasiones caricaturizada, la actuación de De Niro como este brutal y calculador criminal es solo el inicio de dicha debacle en esta sobreexposición de familia disfuncional que ve su terapia en el Cabo de miedo

3. The Godfather Part II (Francis Ford Coppola, 1974)

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El segundo capítulo de la obra de Puzo y Ford Coppola basa su maestría narrativa no en la evolución y en la construcción de un “segundo” padrino, sino en el recordación y peso emocional de “El Padrino” en la memoria y las acciones de su hijo… Michael. Papel que le brindó su primer Oscar, De Niro interpreta al mismo Vito en sus inicios no venciendo, pero si equiparando a la leyenda Brando en una proyección más joven y enérgica del entrañable capo de la mafia.

2. Raging Bull (Martin Scorsese, 1980)

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El retrato intimista de la vida y obra del polémico boxeador Jake LaMotta no pudo ser concebido actoralmente por otra persona que no fuera De Niro. Bellamente fotografiada, Scorsese guía a su fetiche por una estructura narrativa compleja y demasiado personal, este último aspecto incluso sintiéndose en variados pasajes incómodo debido al exceso en la naturalidad de su tratamiento y desempeños histriónicos. Aquí podremos también apreciar al mejor socio del actor, un Joe Pesci grandioso que en aquellos tiempos exigía ensalzar las cualidades de cualquiera que actuara a su lado. Para muchos el clímax del actor, sin embargo faltaría la obra culminante de la dupla artística.

1. Goodfellas (Martin Scorsese, 1990)

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Un cuento de hadas gansteril y definitivamente la mejor exposición del subgénero solo después del par de Ford Coppola. Ustedes se preguntarán ¿Porqué poner de número 1 una actuación secundaria de De Niro? La respuesta es sencilla, el actor en su tope de maduración se convierte precisamente en la piedra donde se edifica toda la aventura de 3 individuos – amigos adeptos a la mafia italo americana entregando una interpretación memorable que es aderezada por los elementos típicos “Scorsese” para formar no más que una serie constante y ágil de momentos inolvidables. La química actoral es fastuosa, el trío De Niro – Liotta – Pesci proyectan pura magia solo equiparable al manejo de guión y la inclusión de un legendario soundtrack para catapultar todas y cada una de sus escenas como clásicas.