Juicio en París por amenazar a la joven que dijo que el islam es una mierda

Actualizado Jueves,
3
junio
2021

21:10

Trece personas están encausadas por amenazas en línea, algunas incluso hacían referencias al caso del profesor degollado Samuel Paty

La joven Mila junto a su abogado Richard Malka.
La joven Mila junto a su abogado Richard Malka.BERTRAND GUAYAFP

Trece personas se sientan este jueves en el banquillo en París como presuntos autores de algunos de las decenas de miles de insultos y amenazas de muerte que recibió en las redes sociales una menor, lesbiana declarada, que había criticado en línea a la religión musulmana, que calificó de «mierda».

Los trece encausados que comparecen ante el Tribunal Correccional de París -diez hombres y tres mujeres de entre 18 y 30 años que no se conocen-, están inculpados por acoso en línea y amenazas de muerte, y en caso de ser declarados culpables, eso les podría suponer penas de hasta tres años de cárcel y 45.000 euros de multa.

La joven Mila, que acaba de cumplir 18 años, llegó protegida por guardaespaldas y rodeada de una nube de cámaras al tribunal, acompañada por su abogado, Richard Malka, el mismo que representó a Charlie Hebdo en el juicio por el atentado yihadista de enero de 2015 contra el semanario humorístico. Malka insistió a la entrada de la audiencia en la situación «insoportable» en la que se encuentra Mila, que ha tenido que abandonar su escolaridad porque las autoridades no podían garantizar en su centro la seguridad y debe permanecer «recluida» y protegida las 24 horas del día desde hace 18 meses.

Horas antes, el letrado había denunciado lo que repetidamente ha calificado de «un linchamiento digital». «Nunca en la historia de este país una chica había recibido 100.000 mensajes de odio con una connotación evidentemente sexista, homófoba», comentó en una entrevista a la emisora France Info.

El letrado consideró «aterrador» el perfil de buena parte de los inculpados porque «no son delincuentes, ni fanáticos», no tienen antecedentes, son mayoritariamente jóvenes y sin problemas de integración. «No se dan cuenta -subrayó- de la gravedad de sus actos» y cuando la policía desembarcó en sus casas para detenerlos se mostraron sorprendidos.

Se quejó también de que pretendan invocar en su defensa el derecho a la libertad de expresión, que consideren exagerado que puedan ser condenados solo por un tuit y al mismo tiempo no se penalicen las críticas a la religión. «Blasfemar -recordó Malka- es legal en Francia y no se puede amenazar de muerte, tampoco en las redes sociales».

En el origen de este asunto, está una conversación que mantenía en enero de 2020 con otra adolescente lesbiana como ella con la que hablaban de su gusto por las chicas -entonces menores- y en la que se inmiscuyó un joven que empezó a insultarlas. La discusión subió de tono, derivó hacia la religión y Mila, como luego contó en un vídeo que se ha hecho viral, empezó a decir que «el Corán es una religión de odio, el islam es una mierda (…) Vuestra religión es una mierda. A vuestro Dios yo le meto un dedo por el agujero del culo».

Insultos violentos

La chica ha justificado esos comentarios amparándose en su libertad de expresión y ha hecho hincapié en que denigrar una religión no es un acto racista. A partir de su vídeo, a Mila le llovieron en las redes miles de mensajes con insultos personales y amenazas. Muchos se referían a su condición de lesbiana -«necesitas un pollazo»- y tenían contenido extremadamente violento: «Mereces que te corten la cabeza, puta asquerosa».

Entre esos mensajes de amenazas, se establecían comparaciones con el profesor que fue degollado en octubre en la región de París por un joven yihadista checheno después de una campaña islamista en su contra por haber mostrado a sus alumnos las polémicas caricaturas del profeta Mahoma: «Dime dónde vives, que te voy a hacer un Samuel Paty«.

A la vista de la dimensión que iba tomando la polémica en el espacio virtual, la justicia abrió una investigación por amenazas de muerte y otra en paralelo contra ella por incitación al odio racial, que más tarde se archivó porque consideró que «una opinión personal hacia una religión» no es reprochable penalmente.

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