Italia hizo escuchas a periodistas que escribían sobre ONGs, según diario

Las autoridades italianas hicieron escuchas a periodistas que escribían sobre la labor de las ONGs en el Mediterráneo y en Libia, y obtuvieron datos sobre sus movimientos y sus fuentes; información que forma parte de la investigación que lleva a cabo desde 2017 la Fiscalía de Trapani (Sicilia, sur) para esclarecer si algunas de estas organizaciones pudieron contribuir al tráfico ilegal de personas.

Así lo ha publicado hoy el periodista Andrea Palladino en el periódico italiano ‘Domani’, donde asegura que la Fiscalía cuenta con cientos de páginas de escuchas telefónicas sobre fuentes, contactos, conversaciones y relaciones personales de varios informadores italianos.

La investigación se remonta a 2017, cuando la pequeña ONG alemana Jugend Rettet vio incautado su barco ‘Iuventa’ por parte de las autoridades italianas. Fue en agosto y además la tripulación fue acusada de ‘favorecer la inmigración clandestina’.

Jugend Rettet se había negado a firmar el código de conducta que había propuesto Italia, con el visto bueno de la Unión Europea (UE), para controlar la inmigración irregular y combatir el tráfico de personas en las aguas del Mediterráneo; código que, entre otras cosas, prohibía a las organizaciones humanitarias acceder a aguas territoriales de Libia, hacerse detectar por radares o emitir señales lumínicas que delataran su posición a los traficantes de personas.

Médicos Sin Fronteras (MSF) también rechazó firmarlo y ese mismo agosto canceló las operaciones del barco ‘Prudence’, igual que la ONG Save the Children con el ‘Vos Hestia’, aunque ésta sí había aceptado el código.

La Fiscalía de Trapani investiga desde entonces si alguna ONG pudo incurrir en un delito de ayuda a la inmigración ilegal. Los medios italianos aseguran que hace pocos días han finalizado las pesquisas y que las personas que estén acusadas recibirán las notificaciones pertinentes próximamente.

El diario italiano ‘Domani’ subraya que en esta investigación hay varios periodistas que han sido escuchados y a los que se les ha seguido durante un tiempo, y cita el caso de Nancy Porsia, experta de Libia, a la que le fue pinchado el teléfono y se le grabaron conversaciones, incluso con su abogada, Alessandra Ballerini, en las que la periodista denunciaba preocupación por las amenazas recibidas por las milicias libias lideradas por al-Bija.

Unas conversaciones en las que también se hablaba de los movimientos de la abogada en El Cairo, pues participaba en el caso sobre la muerte del estudiante italiano Giulio Regeni en 2016 en Egipto. El diario recuerda que ‘la ley prohíbe transcribir y divulgar, para proteger los derechos de la defensa’.

La Fiscalía tiene de esta periodista una carpeta con 22 páginas, ‘fotografías, contactos en redes sociales, informes personales y nombres de fuentes en una zona considerada entre las más peligrosas del norte de África’.

La policía italiana y la fiscalía tienen constancia de sus conversaciones con otros periodistas internacionales, que el diario no cita, y también con colegas italianos de profesión, con los que hablaba de Libia y de cómo moverse en el país.

‘Todos los datos son absolutamente irrelevantes para las investigaciones en curso. Porsia nunca ha sido investigada’, denuncia ‘Domani’.

La Fiscalía siciliana también tiene transcripciones de conversaciones de otros periodistas que escribían sobre los flujos migratorios desde Libia hacia Europa, como del corresponsal del diario ‘Avvenire’ Nello Scavo, que fue escuchado mientras hablaba con una de sus fuentes sobre cómo recibir un video que demuestra la violencia que sufren los migrantes en Libia.

Precisamente Scavo ha lamentado en las redes sociales haberse enterado por este periódico de que ha sido objeto de escuchas cuyo contenido es ‘judicialmente irrelevante’.

Otros periodistas afectados son el reportero de Radio Radicale Sergio Scandurra; del ‘Fatto Quotidiano’ Antonio Massari; de ‘Il Giornale’ Fausto Biloslavo, y Claudia Di Pasquale, de Report. EFE