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Segundo debate de México: adentro, ataques; afuera, esperanza y festividad

(CNN Español) — En el interior del foro donde se realizó el segundo debate entre los candidatos presidenciales de México, los ataques fueron los protagonistas; afuera, el ánimo festivo y de esperanza.

Claudia Sheinbaum (Morena-PT-PVEM), Xóchitl Gálvez (PAN-PRI-PRD) y Jorge Álvarez Máynez (Movimiento Ciudadano), visiblemente más desenvueltos y cómodos que en el primer debate, aprovecharon los 120 minutos del encuentro para cruzar acusaciones, críticas, apodos, mostrar carteles contra sus contrincantes y, en momentos, ofrecer algunas propuestas de crecimiento económico; empleo e inflación; infraestructura y desarrollo; pobreza y desigualdad; cambio climático y desarrollo sustentable.

Desde temprano fue un día atípico para la colonia Country Club ―en el sur de la Ciudad de México―, donde se ubican los históricos Estudios Churubusco, abiertos desde 1945 y sede del intercambio de ideas y ataques entre los contendientes, que llegaron después de las 6:00 p.m.

(Crédito: Brenda Covarrubias)

(Crédito: Brenda Covarrubias)

En las calles aledañas, cientos de simpatizantes se reunieron desde horas antes, pese a las altas temperaturas. Abel Meza dice que llegó desde las 3:00 p.m. Entre las decenas de personas, tiene dos muñecos a la venta: uno de Sheinbaum y otro de su compañero de partido, el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Meza cuenta que trae las figuras para vender y relata orgulloso que en un evento previo quien fue el secretario de Seguridad del Gobierno de Sheinbaum en la capital, Omar García Harfuch, le pagó 1.000 pesos (unos US$ 58) por una muñeca de la morenista, aunque, asegura, él se la había ofrecido en solo 600 pesos (unos US$ 35).

En la zona donde se ubicó el simpatizante de Sheinbaum hay una pantalla para ver el debate. Al pasar de los minutos, al lugar siguen llegando simpatizantes de Morena, del PT y del PVEM, que se extienden a lo largo de Calzada de Tlalpan con música y bailarines en zancos. En medio de porras y un ambiente festivo, Meza dice que fue para apoyar a su candidata y “sentir el entusiasmo de los militantes”.

(Crédito: Brenda Covarrubias)

A varios metros de distancia, casi frente a la entrada de los Estudios Churubusco, empieza a concentrarse un grupo de vecinos de la colonia después de las 5:30 p.m. Ellos dicen que apoyan a la candidata de la oposición Xóchitl Gálvez y aseguran que se pusieron de acuerdo para acudir por amor a México y porque creen que ella es la mejor opción para dirigir al país. Una de las asistentes aclara que a ellos no les dieron “Boing ni torta”, una frase que hace referencia a una popular marca de bebidas y que suele utilizarse para criticar la vieja práctica de llevar a personas a mítines políticos a cambio de un refrigerio y una despensa.

Carmen Fernández está entre los vecinos. Cuenta que es de origen extranjero y que, aunque lleva muchos años en el país, se “ha hecho mexicana para poder votar” en esta elección. Dice que lo hizo motivada por quitar al gobierno actual, que califica como “lo peor” que ha visto desde su llegada a México.

Conforme se acerca la hora del debate, la zona donde está el grupo de simpatizantes de la abandera del PAN, PRI y PRD se va pintando de globos de color rosa ―con el cual Gálvez hace campaña― e imágenes de la candidata presidencial. Aquí, el ambiente también es festivo y de esperanza. “Vamos a ganar”, sentencia una de las asistentes.

(Crédito: Brenda Covarrubias)

A diferencia de lo ocurrido con los simpatizantes de Sheinbaum y Gálvez, y hasta las 7:00 p.m., no había grupos identificables en apoyo a Máynez, quien llegó en una camioneta completamente naranja, color del partido que representa.

Unas tres horas y media después del inicio del segundo debate presidencial, los periodistas e invitados comienzan a abandonar las instalaciones. La zona donde se encontraban los seguidores de Gálvez está vacía, pero en la esquina de la calle Atletas con Calzada de Tlalpan aún no termina la jornada. En el área donde se reunieron los simpatizantes del oficialismo, Sheinbaum ofrece unas palabras antes de retirarse. Las multitudes arremolinadas para tomarse una foto, hacerle una petición o simplemente saludarla recuerdan a lo ocurrido seis años antes con López Obrador, quien solía hacer campaña entre multitudes de simpatizantes y periodistas ávidos de una declaración.

Sheinbaum se retira entre empujones de simpatizantes, periodistas y agentes de seguridad minutos antes de la medianoche. Los tres candidatos dejan atrás los Estudios Churubusco, a la espera de saber qué dice la opinión pública sobre quién ganó el debate. En la colonia Country Club, el ánimo festivo se acaba y solo quedan cientos de personas intentando abandonar la zona, en medio del caos vial ocasionado por el encuentro entre los aspirantes a dirigir México.

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