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La historia real detrás de “Nahir”, la película inspirada en una joven condenada por asesinar a su novio

(CNN Español) — El 29 de diciembre de 2017 Fernando Pastorizzo, un joven de 20 años, fue hallado muerto en Gualeguaychú, Argentina, junto a su moto. Había recibido dos disparos. Su novia fue consultada primero como testigo. Pero la conmoción estalló cuando su nombre pasó a los titulares de los medios como sospechosa del crimen. Finalmente, en 2018 la justicia confirmó las acusaciones: con tan solo 19 años, Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua por “homicidio calificado por ser de una persona con la cual mantenía o ha mantenido relación de pareja”.

El nombre de la joven vuelve a resonar ahora, pero esta vez en el mundo del streaming: Prime Video llevó su historia a la ficción y lanzó la película “Nahir”.

“Uno de los casos más polémicos de los últimos años en Argentina, esta película está basada en la historia real de Nahir Galarza y el asesinato de su novio que sacudió al país. La mujer más joven condenada y sentenciada a cadena perpetua en Argentina, aún quedan preguntas: ¿Fue esto un crimen pasional o la verdad aún no se ha descubierto por completo?”, dice la sinopsis oficial del filme.

La actriz Valentina Zenere, quien participó en producciones como la serie española “Élite”, interpretará a la joven. Mientras que Simón Hempe, que también trabajó en “La sociedad de la nieve”, es quien tiene el papel de Pastorizzo.

“Fue un trabajo largo, de entenderla, de no juzgarla, de ponerme en su verdad”, explicó Zenere sobre su papel.

El caso de Nahir conmocionó a Argentina y derivó en una película. (Crédito: Télam)

El caso de Nahir conmocionó a Argentina y derivó en una película. (Crédito: Télam)

¿Cómo fue el caso real que inspiró esta película?

Durante la madrugada del 29 de diciembre de 2017, Pastorizzo circulaba en una motocicleta junto a su novia, Nahir Galarza, por las calles de la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos.

Más tarde, esa misma noche, sería encontrado solo y sin vida por un conductor de taxi-remís, quien llamó a una ambulancia. Pero ya era demasiado tarde.

Dos disparos provocaron la muerte de Fernando Pastorizzo. Uno de ellos lo impactó por la espalda. El otro, de frente, cuando estaba ya tendido en el suelo, según consta en el expediente.

“El impacto recibido por Fernando Pastorizzo en su espalda aconteció cuando aún se encontraba sobre la moto, parado o sentado sobre ella, en tanto, el segundo disparo lo recibe cuando ya estaba caído de espalda sobre el suelo, en la ubicación en la que finalmente fuera hallado por las primeras personas que se hicieran presentes en el lugar del hecho”, cita el documento.

La policía informó lo sucedido a la madre de la víctima, quien llamó a Galarza, la última persona que lo había visto con vida. Aquí comenzaron una serie de declaraciones y contradicciones que fueron parte de un caso que hoy sigue firme en la memoria colectiva argentina.

En una primera instancia, la joven aseguró haberse enterado del fallecimiento de su novio por el llamado de su madre. Afirmó haberlo visto horas antes de su muerte.

Sin embargo, durante la noche de ese 29 de diciembre, su versión de los hechos cambió rotundamente. Se presentó ante la policía, acompañada de un abogado, y confesó haber cometido el homicidio para luego dejar la escena a pie e irse a su casa.

Allí presentó el arma que usó para disparar contra Pastorizzo. Se trataba de una Browning 9 milímetros semiautomática que pertenecía a su padre, Marcelo Galarza, entonces oficial principal de la Policía de Gualeguaychú.

El 16 de enero de 2018 Nahir Galarza amplió su indagatoria y volvió a cambiar su historia. En esa oportunidad declaró que su novio había tomado el arma de su casa sin permiso tras una fuerte discusión, y no ella, añadiendo que él la forzó a acompañarlo en el vehículo.

Ante la justicia, explicó que durante el viaje en moto logró recuperar la pistola y que, sin intención, le disparó dos veces.

“En ese momento que él agarró la moto con las dos manos, me agarré de él y le saqué el arma, y se la saqué solamente, no tengo idea cómo la agarré, y en el momento que se la saqué, él se dio cuenta y frenó la moto”, dice la declaración de Nahir Galarza consignada en el expediente judicial, y sostiene que, en ese momento, “aturdida”, efectuó los disparos de forma accidental.

“Se me había apagado la mente, no pensaba en nada, no tenía noción de nada, no sé cómo explicarlo. Ojalá pudiera saber cómo explicarlo, cómo me sentía, pero la verdad que no sé cómo hacerlo. Me fui a mi casa y estaba todo igual, todos estaban durmiendo, y me fui a mi habitación y me quedé esperando”, declaró Galarza, quien añadió que “ni siquiera se me cruzó por la cabeza que él se iba a morir”, y que no se enteró de eso hasta recibir el llamado de la madre de Pastorizzo.

En sus declaratorias, Nahir Galarza insistió en que los jóvenes no eran una pareja al momento del asesinato y se mantuvo firme en su versión del accidente. Esto, de todas maneras, no alcanzó para evitar los agravantes que aparecieron en su sentencia.

Por otro lado, sostuvo que ella era víctima de violencia de género por parte de Fernando Pastorizzo, algo que podía ser un atenuante en su caso.

En ese sentido, el expediente registra, entre otros dichos de Galarza, una escena en la que los jóvenes habían tenido una discusión grave en el club nocturno Bikini Disco durante la navidad de 2017, días antes del crimen. También dijo que en ese entonces “ya no se hablaban”.

La justicia, sin embargo, no dio curso a estos testimonios y consideró que no existieron atenuantes en el accionar de la imputada, como quedó detallado en el documento judicial.

Pese a los planteos, la justicia terminó fallando en contra de quien hoy cumple su condena en la Unidad Penal 6 Concepción Arenal de Paraná, en Entre Ríos. El 3 de julio de 2018 Nahir Galarza fue sentenciada a cadena perpetua por el delito de “homicidio calificado por ser de una persona con la cual mantenía o ha mantenido relación de pareja”.

La decisión fue apelada, pero exactamente un año después la pena fue confirmada por el Tribunal Superior de la provincia, por lo que Galarza aún hoy sigue cumpliendo su condena.

En marzo de 2019 la joven dio por primera vez una entrevista a los medios. En esa ocasión, y desde la cárcel, sostuvo que su proceso “no fue serio” y que estuvo marcado por la condena social.

«Todo lo que he dicho me han juzgado, me han criticado, me han sacado de contexto o me han tergiversado», denunció.

En esa misma conversación insistió en su versión de los hechos: alegó ser víctima de violencia de género y sostuvo que el crimen fue un accidente, aunque también dijo sentirse “demasiado culpable” y que “le pediría perdón” a Fernando Pastorizzo. De todas maneras, fue contundente cuando se le consultó por su responsabilidad en los hechos.

«¿Si me sentí responsable de lo que pasó? Te diría que no. Sí fui responsable de no haber cortado la relación cuando tuve que haberlo hecho, de no haber hecho una denuncia cuando la pude hacer, de no haber hablado antes, de no haber contado lo que me estaba pasando».

Galarza también explicó que los primeros meses de confinamiento en una comisaría fueron duros para ella, pero enfatizó que las cosas mejoraron cuando fue trasladada a un centro penitenciario.

«La vida no se termina en una cárcel. Mucha gente […] cree que acá es todo oscuro, todo horrible, como las películas y no. Una acá hace su vida normal; se levanta a la hora que quiere, come y mira televisión, escucha música, habla con las demás, toma mate. Estudiás, trabajás. La única diferencia, la más importante, es la libertad». Y en ese sentido mencionó algunas cosas que extrañaba de su vieja vida, como salir con sus amigas los fines de semana.

Una de sus abogadas en ese entonces, Raquel Hermida, elevó la causa ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y hoy Galarza aguarda por la respuesta del máximo tribunal.

“Yo recurrí a la instancia nacional. El anterior abogado había presentado un recurso extraordinario ante el Tribunal Superior de Entre Ríos, pero, por supuesto, se lo denegaron. (…) Estamos esperando la resolución a esa queja que presenté en la Corte Suprema”, explicó Hermida a CNN.

El caso tomó un giro inesperado en 2022 cuando Nahir Galarza denunció a su padre como verdadero autor del crimen ante una fiscalía de la ciudad de Gualeguaychú. Aunque, como explica su defensora, esa acusación sigue en suspenso.

“La denuncia no fue desestimada. Primero hay que esperar la resolución de la Corte Suprema. Entonces, una vez que se termine la resolución, hay que volver a hacer la denuncia para que siga su curso”, detalló Hermida a CNN.

De todos modos, José Ostolaza, hoy abogado de Galarza, dijo a CNN que esa denuncia “no tuvo andamiaje” y confirma que efectivamente fue presentada por Hermida, quien en su momento fue “co-defensora” junto a él y por un breve período.

La letrada, por su parte, lo desmiente y asegura que sigue siendo abogada de la joven: “nadie me sacó de ninguna causa”, aclaró.

CNN intentó contactarse con Marcelo Galarza, pero hasta el momento no ha conseguido su reacción ante la acusación. Sin embargo, tras conocerse la denuncia en su contra en 2022 fue consultado por el medio Infobae, al cual dejó una respuesta contundente: “Yo no lo maté”.

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