Escuelas públicas de RD sin libros actualizados por más de cinco años

Los libros de texto, usados en las escuelas del sistema público dominicano, llevan años desactualizados, a pesar que el Ministerio de Educación (Minerd) completó la revisión y actualización del currículo vigente desde 2013, y que el país destina el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación preuniversitaria.

Ante el gradual retorno a las clases presenciales, todavía no se registra alguna convocatoria a licitación para contratar la impresión de nuevos libros, ni el Minerd lo contempla en su plan anual de compras, según constató Diario Libre por varias fuentes.

Debido a la desactualización, el Ministerio contrató, en años recientes, la reimpresión de libros editados en 2004, 2005 o 2006. La situación, también, ha llevado a maestros a fotocopiar textos diseñados para el sector privado para complementar su plan de clases.

“Faltan muchos contenidos de los que se están dando ahora”, se queja la profesora de Lengua Española de sexto grado, Petronila Vargas. “El tema de las odas, que fue el último que se agregó, no está en los libros”.

“En los de Ciencias Naturales, hubo un cambio en el currículo, entonces, hay que agregar (contenidos), y quitar y ponerlos en otro curso”, dice la profesora Kelly Gil, quien imparte esa asignatura y Matemáticas desde sexto a segundo de secundaria.

“Lo que estaba ya puesto, no concuerda”, recalca. Cita, por ejemplo, que se apoyó en un libro del sector privado para dar una clase sobre los microorganismos y el sistema inmunitario.

El diseño curricular actual se puso en vigencia en 2013. Sustituyó el que se venía usando desde 1995. Sus enfoques son histórico-cultural, socio-crítico y de competencias.

El Minerd completó la revisión y actualización del currículo, con ocho diseños relativos a los niveles inicial, primario y secundario, con todas sus modalidades; así como de educación básica para personas jóvenes y adultas.

El currículo de secundaria para personas jóvenes y adultas, al concluir el 2020, estaba en su fase final para ser sometido a la aprobación del Consejo Nacional de Educación para el proceso de validación en las aulas.

Y este dato, incluido por el Minerd en su rendición de cuentas en febrero pasado, coincide con el informe de 2019 de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC), en el que la entidad evalúa las metas educativas planteadas tras la asignación del 4 % del PIB para la educación. El documento refiere que los trabajos de diseño curricular del sistema educativo se concluyeron en 2017.

Con miras al año escolar 2019-2020, la Memoria Institucional del Minerd de 2018 registra que habían sido evaluados 377 libros en el proceso de propuestas de libros de texto para los niveles inicial y primario.

“Tras esta evaluación, no se dieron los pasos para comenzar el año escolar 2019- 2020 con libros de texto actualizados, siendo este el quinto año escolar consecutivo sin libros de texto actualizados desde que comenzó la implementación del nuevo currículo validado de educación inicial y primaria”, observa la IDEC.

En agosto de 2020, a pocos días de que asumiera el nuevo gobierno perremeísta, la entonces comisión de transición del Minerd entregó, a las nuevas autoridades de la institución, el informe sobre la “Reevaluación de libros de texto de los niveles inicial y primario del sistema educativo dominicano”, elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

De los 377 libros que habían sido evaluados, el Minerd recibió una nueva valoración por la OEI de 307. De estos, el 56 % obtuvo una calificación final, igual o mayor a 90 %.

Diario Libre no pudo conseguir una información en el Minerd sobre la edición y publicación de estos nuevos ejemplares.

Para ese entonces, la OEI recomendó que, dada la incertidumbre que existía sobre el año escolar 2020-2021 a causa de la pandemia, y las dificultades de conectividad y disponibilidad de dispositivos, el papel de los libros de texto, en conexión con otros medios educativos masivos, era una tarea imprescindible y urgente. La entidad aspiraba a que los libros estuvieran listos para distribuirse en octubre de 2020.

Pero el Minerd optó por confeccionar cuadernillos con los temas más relevantes, y adaptados para tomar clases en los hogares mediante la modalidad de educación a distancia, como mecanismo para complementar las clases virtuales y las que se transmiten por televisión y radio.

En el Plan Anual de Compras y Contrataciones del Minerd para 2021 -que está publicado en su página web- no se consigna licitación para la compra de libros de texto, pero sí se registran licitaciones para adquirir 1,196,969 “libros de actividades en clase” por RD$1,257.3 millones, y otros de contenido educativo diverso por RD$200.6 millones.

Viejos y no alcanzan

El próximo 6 de abril, abrirán, de forma presencial, 1,958 escuelas de 48 municipios con baja tasa de positividad del COVID-19, que agrupan a 419,980 estudiantes y 21,524 personal docente.

La Unesco, en el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, publicado en 2016, indica que “los docentes necesitan los libros de texto como ayuda para orientarse respecto de lo que tienen que hacer en el aula, del mismo modo que los alumnos los necesitan como apoyo de la experiencia de aprendizaje en su totalidad”.

Pero los maestros, también, tienen la dificultad de que cuando el Minerd ha reimpreso libros, no ha enviado a las escuelas la cantidad requerida para que cada alumno reciba un ejemplar.

“Hay algunos que hace mucho que no nos llegan, como Ciencias Naturales, especialmente de séptimo y octavo”, dijo el director de una escuela que prefirió el anonimato.

La última licitación que aparece en el Portal Transaccional de la Dirección General de Contrataciones Públicas para adquirir libros de texto se publicó en julio de 2019, y corresponde a un proceso de excepción para la recontratación de estos para el año escolar 2019-2020 del nivel secundario.

Lo contratado en esa licitación, con siete casas editoras, sumó RD$595.7 millones. Entre los libros, adquiridos en 2019, estuvieron 5,953 unidades de Física 2, de Media, edición 2004; y 65,302 de Ciencias Sociales 7, edición 2005.

Asimismo, 139,694 de Matemáticas I a la IV, edición 2004; unos 13,534 de Geografía de América y los Pueblos del Caribe, del 2006; y Química I, de ese mismo año, entre otros.

Para el año escolar anterior (2018-2019), el Minerd contrató, mediante licitación, RD$296.2 millones, con seis editoras. En ese proceso, también, hubo libros de ediciones de 2000, 2004 y 2005.

En noviembre de 2019, el entonces ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, reconoció que le preocupaba el tema de los libros de texto. “Tenemos todo un ciclo sin libros de texto desde hace algún tiempo y, es bueno que se sepa, que cuando fui viceministro de Educación en el período 2013-2016, a mi salida, nosotros dejamos unos términos de referencia para, precisamente, trabajar esos libros de texto”, recordó.

“Mi gran sorpresa es que, cuando regreso en el 2019, tres años después, como ministro, estamos, todavía, trabajando el tema, y que se ha avanzado muy poco en ese sentido”.

Diario Libre se mantuvo solicitando una opinión del Minerd, pero no se obtuvo.

Libros o cuadernillos

La presidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Xiomara Guante, recuerda que, antes de la pandemia, el gremio se mantuvo reclamando la actualización y mayor distribución de los libros de texto. El Minerd se comprometió a mejorar la situación, pero “en eso llegó la pandemia y nunca se revisó”.

“En los años 2016, 2017, 2018 y 2019, específicamente, ese problema se evidenció en todos los grados y todos los niveles de la educación preuniversitaria; esa carencia de libros, que no alcanzaban nunca para todos los niños”, dice Guante. “Y en los centros que tienen quizás suficientes, cuando tú te vas y revisas el libro, no está acorde al currículo”.

A principios de marzo, la ADP sugirió al Minerd que los cuadernillos, usados en las clases a distancia, se revisen y ajusten para adecuarlos a la docencia presencial, y el Ministerio -dice Guante- respondió que se tiene la intención de hacerlo.

Al preguntarle el porqué la ADP no aboga por retornar al uso de los libros de texto, responde: “Eso podría ser, lo único es que los libros de texto hay que revisarlos, porque no estaban adaptados (…) con la nueva malla curricular que se está trabajando”.

“Mientras se va trabajando con los cuadernillos adaptados (…), se pueden ir revisando los libros de texto, grado por grado”.

“Los libros de texto resultan especialmente pertinentes para mejorar los resultados del aprendizaje en los países de ingresos bajos”

La Unesco observa que los libros de texto están reconocidos como un elemento básico del nuevo Objetivo de Desarrollo Sostenible en materia de educación.

“Los libros de texto resultan especialmente pertinentes para mejorar los resultados del aprendizaje en los países de ingresos bajos, en los que hay muchos alumnos en las aulas, un gran porcentaje de los docentes no están cualificados y el tiempo de instrucción es escaso”, indica.

Agrega: “La máxima prioridad debería ser el suministro de libros para los primeros cursos, dada la gran incidencia que tienen en el aprendizaje los materiales docentes y didácticos bien elaborados”.

La IDEC dio seguimiento al tema de la actualización curricular luego de su aprobación, y consta en su informe que el Minerd desarrolló acciones de capacitación de técnicos y docentes, pero a la fecha de la elaboración del documento (en 2019), no se habían publicado informaciones o estudios sobre ninguno de los indicadores contemplados en el Plan Estratégico del Minerd de 2017-2020 para monitorear la efectiva aplicación del nuevo currículo en las aulas.

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La falta de libros de texto ocurre a pesar de que desde el 2013, el país destina el 4 % del PIB para la educación preuniversitaria. La inversión acumulada desde ese año hasta mediados de 2020 ascendería a US$20,000 millones.

“Hubo un gran dispendio con ese tema de los recursos del 4 por ciento, lo hubo en años anteriores”, dice Guante. “Se asignaban partidas para una cosa y luego se movían para otra, sin ninguna explicación”.

“Ese es un tema de modificación presupuestaria que debe pasar por un organismo que lo refrende”, agrega. “Estamos esperanzados en que ahora los recursos del Ministerio se optimicen para que puedan revertirse definitivamente en mejoría de la calidad educativa”.