El caso Ramírez-Lindor para entender el rechazo de Juan Soto

Para entender a Juan Soto y su rechazo a una extensión que le garantizaba US$350 millones y 13 años el caso José Ramírez-Francisco Lindor puede servir de ejemplo de cómo una decisión de ese tipo puede marcar una carrera. Alias La Para no tenía la cotización en la escala de Juanjo cuando la gerencia de los Indios lo “tentó”, pero el puertorriqueño estaba en esa órbita.

Ramírez firmó con la tribu con 17 años (2009) por solo US$50,000. Lindor fue la octava selección del draft en 2011 salido de la academia Monverde (una secundaria en Florida donde la titulación de un año cuesta US$53,000) y recibió un bono de US$2,9 millones de la tribu.

Ramírez debutó a finales de 2014 y para la primavera de 2017, con solo un año y 74 días de servicios, acumulaba 332 partidos cuando Cleveland le ofreció comprarle los cuatro años que tenía de control sobre él por US$26 millones (2018-2021) más opciones del club para 2022 y 2023 que elevarían el acuerdo hasta los US$50 MM.

Asegurar o esperar

El banilejo, que nunca apareció en ranking de los 100 mejores prospectos, lo vio como la oportunidad de asegurar su futuro económico y rubricó la firma. Desde entonces, el acuerdo ha sido visto como una de las grandes gangas puesto que Ramírez ha quedado tres veces entre los tres más votado al Jugador Más Valioso, ha asistido a tres Juegos de Estrellas y ha ganado tres Bates de Plata en la antesala.

A la fecha, el bateador ambidiestro acumula 34.3 victorias sobre jugador reemplazo (WAR) y cuando llegue a la agencia libre a finales de 2023 con 31 años estará condenada a contratos cortos puesto que su pico de carrera habrá terminado.

Lindor tomó el camino que parece Soto emprenderá.

El boricua aterrizó en el Big Show en el verano de 2015 con la etiqueta de no poder fallar, como la cuarta mejor joya de las menores para MLB Pipeline y Baseball Prospectus.

Esa primavera de 2017 cuando Ramírez firmó la inocencia de un hijo del dirigente de la tribu (hoy Guardianes) Terry Francona dejó saber que el equipo había hecho una oferta a Lindor, que luego se supo era de US$100 millones por seis años, pero el puertorriqueño la rechazó.

En esos 5.5 años transcurridos entre 2015-2020 evadió el reiterado anzuelo del equipo y jugó por US$19 millones en un tramo en el que asistió cuatro veces al Juego de Estrella y ganó dos Guantes de Oro.

Entonces con 26 años, a punto de llegar a la agencia libre, fue enviado a los Mets y allí aprovechó su cotización para negociar una extensión por US$341 millones.

Lindor acumula en su carrera 31.1 WAR (3.2 menos que Ramírez), pero cuando culmine su contrato actual a los 37 años habrá ganado US$360 millones en salarios, una cifra que a su amigo dominicano le costará acercarse por haber vendido a la baja la etapa en la que podía valorizarse.

Ni a razón de US$30 millones por campaña entre los 31 y 36 Ramírez llegaría cerca de lo que devengará Lindor.

Es la “trampa” en la que no quiere caer Soto.

El caso Acuña

En el entorno de Soto también se fijan en la experiencia de su competencia directa por el trono al mejor jardinero menor de 25 años. Es el venezolano Ronald Acuña.

Al nacido en La Guaira hace 24 años los Bravos querían darle un pacto millonario a cambio de sus primeros años antes de debutar en la Gran Carpa en 2018. El entorno familiar resistió, pero antes del curso 2019, tras ganarle a Soto el premio Novato del Año por 27-2 la campaña previa, cedió ante una oferta de US$100 millones por ocho años con dos opciones del club que lo pueden llevar hasta los US$134 MM.

Acuña, un fenómeno de cinco herramientas que ya acumula 14.9 WAR, culminaría ese acuerdo con 30 años, una edad complicada para ir por un acuerdo por más de cinco cursos.Pero el venezolano ilustra los riesgos que tiene el juego. El 10 de julio se rompió el ligamento cruzado anterior derecho y se perdió el resto de la temporada. En una edad donde todo es proyección y nadie puede adivinar el futuro contener la presión del equipo y el entorno no siempre es posible.