Economía

Tecnificación de riego, clave contra el cambio climático

El cambio climático supone la alteración de la composición de la atmósfera global que tiene múltiples consecuencias negativas para la naturaleza. Se prevé que sus efectos se manifiesten de manera más prominente en los recursos hídricos y, por consiguiente, constituya una amenaza para la soberanía y seguridad alimentaria.

En ese sentido, la Dirección Ejecutiva de la Comisión de Fomento a la Tecnificación del Sistema Nacional de Riego de República Dominicana realizó un panel en el que expertos locales y extranjeros analizaron el impacto del riego tecnificado en el marco de la crisis climática, vista desde varias perspectivas, como: disponibilidad del agua, productividad agrícola, seguridad hídrica y alimentaria.

Durante el abordaje del tema, el director general de la entidad, Claudio Caamaño Vélez, explicó que solo un 10% de los terrenos cultivados cuentan con un riego tecnificado, y de los 12 millones de tareas de tierra con vocación productiva, solo 5 millones se dedican a la producción intensiva. Esto significa que se está usando solo el 40% de la capacidad de producción agropecuaria.

Además, recordó que del 82% del agua destinada a la agricultura, más del 50% se pierde por la baja eficiencia del sistema de riego tradicional. En ese sentido, invitó a apoyar la estrategia de tecnificación del sistema de riego para un uso más eficiente del agua en la agricultura.

Por su lado, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, precisó que, según las Nacionales Unidas, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, además de las conmociones económicas, fueron el principal factor de inseguridad alimentaria aguda a nivel mundial.

Entiende que si bien la nación se encuentra en una posición privilegiada, porque produce el 85% de los alimentos que se consumen, la demanda de la población se ha multiplicado casi por cuatro en los últimos 60 años. Lo que significa que se debe producir para aproximadamente 12.2 millones de personas más la población turística que visita el territorio cada año. Por lo tanto, enfatizó la importancia de tratar temas como este para compartir experiencias y encontrar soluciones a los desafíos enfrentados.

Durante el debate “Cambio climático, seguridad alimentaria y tecnificación de riego”, el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, Max Puig, manifestó que, para enfrentar el cambio climático, República Dominicana necesitaría invertir, de aquí al año 2030, US$18,000 millones. “Este cálculo ha sido establecido en la Contribución Nacional Determinada, que es una obligación que tienen todos los países miembros del Acuerdo de París y de la Convención Macro de las Naciones Unidas”, dijo.

A lo largo del debate, Rodrigo Castañeda, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advirtió que el país debe adaptarse a los nuevos patrones de producción agropecuaria. Indicó que los nuevos consumidores están pidiendo una producción saludable. Agregó que si no se adapta a la velocidad necesaria para 2028 el riesgo de hambre aumente en unos 600 millones de personas.

Para Carrasco, la agricultura debe ser rentable para que los jóvenes quieran quedarse en las zonas rurales, por lo que resalta la relevancia del riego tecnificado, no sólo como adaptación para el cambio climático, sino como una herramienta para mejorar las condiciones de las familias del campo, zona en la que se concentra el mayor porcentaje de inseguridad alimentaria.
“Si lo vemos como un reto, sugerirá avanzar en el fortalecimiento de la gobernanza del agua, los mecanismos de financiamiento para la innovación y tecnología del sector”, aclaró.

Por su lado, el presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, afirmó que el aumento de la productividad agrícola gracias a la mejora en la gestión de recursos hídricos es primordial para hacerle frente a los episodios de climáticos extremos cada vez más frecuentes.

La importancia del riego tecnificado, sostuvo, es la que cambia la productividad por área en hasta un 30%, por lo que la inversión en mejora de los sistemas de riego es una garantía frente a las variaciones pluviométricas y la inestabilidad de la producción.
El exministro de Agricultura indicó que el uso del agua para fines agrícolas es un tema central en cualquier debate sobre los recursos hídricos y la seguridad alimentaria, al ser un recurso indispensable, pues en promedio, en la agricultura se utiliza el 70% del agua dulce disponible en el mundo.

“A nivel mundial, más de 330 millones de hectáreas cuentan con instalaciones de riego. La agricultura de regadío representa el 20% del total de la superficie cultivada y aporta el 40% de la producción total de alimentos del mundo”, afirmó.
Para Benítez, la clave de la seguridad alimentaria del país se centra en el cuadrante del Cibao central (La Vega, Villa Tapia, Salcedo, Moca, Licey al Medio), donde se produce la mayor parte de los víveres que se consumen, pero no cuenta con un canal o sistema de riego tecnificado.

Entiende que la seguridad alimentaria en el país debe darse originalmente bajo el riego tecnificado, de lo contrario, no se puede seguir hablando de garantizar la producción de alimentos.

PREOCUPACIÓN POR LA GESTIÓN EFICIENTE DEL AGUA

El director de la Unidad de Agua de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), Silvio Carrasco, advirtió que, aunque el país es rico en tierra regable, pues hoy tiene 300,000 hectáreas, con el potencial de alcanzar unas 600,000 bajo riego, primero debe superar la inseguridad desde el punto de vista hídrico.

Sostuvo que de los 6,000 millones de metros cúbicos de agua que consume el riego, República Dominicana tiene capacidad de almacenar en presas 1,800 millones en temporada de lluvias y solo 500 millones cuando hay sequía. Ante este contexto, alertó que se debe priorizar la tecnificación en cultivos competitivos como el arroz que consume más de 300,000 metros cúbicos de agua por hectárea al año y debería producirse con la mitad, a través de la implementación de tecnología.

“El banano es otra amenaza a la seguridad hídrica. Consume tanta agua como el arroz, por lo tanto, también se le debe cambiar el patrón de cultivo; no debe sembrarse con riego por superficie”, expresó el catedrático.

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