Economía

Musk demanda a OpenAI y la acusa de anteponer los beneficios a crear una IA que “beneficie a la humanidad”

El multimillonario Elon Musk, dueño de empresas como SpaceX, Tesla o la red social X, ha demandado a la empresa OpenAI, a su consejero delegado, Sam Altman, y a su presidente, Greg Brockman, por haber quebrantado el acuerdo funcional de la startup y anteponer la generación de beneficios a crear una IA que “beneficie a toda la humanidad”.

“A día de hoy, la página web de OpenAI sigue afirmando que su objetivo es garantizar que la inteligencia artificial ‘beneficie a toda la humanidad’. Sin embargo, OpenAI se ha transformado realmente en una filial de facto y de código cerrado de la mayor empresa tecnológica del mundo: Microsoft”, según argumenta la demanda presentada a la que ha tenido acceso Bloomberg.

A este respecto, el empresario de origen sudafricano ha apuntado en la denuncia que Altman, Brockman, y Microsoft se aliaron para expulsar a la mayoría del consejo de la startup que había sido responsable de hacer cumplir su misión original.

“El señor Altman eligió a dedo un nuevo consejo que carece de conocimientos técnicos similares o de cualquier experiencia sustancial en la gobernanza de la IA, que el anterior consejo sí tenía por cómo estaba configurado”, indica el documento, que sostiene que los nuevos integrantes del órgano rector poseen perfiles afines al mundo empresarial o la política.

Altman fue expulsado brevemente del cargo que ostenta actualmente en noviembre del año pasado a cuenta de conflictos internos por el liderazgo de la compañía. No obstante, retomó el puesto poco después con el apoyo de Microsoft.

Musk ha reiterado su opinión sobre la creación de una inteligencia artificial general, a la que ha tachado de “amenaza existencial” para la humanidad.

Así, el magnate ha recordado que cuando crearon OpenAI en 2015, Altman, Brockman y Musk compartían la idea de crear un laboratorio de IA que plasmase en sus estatutos la falta de ánimo de lucro y su naturaleza de código abierto. No obstante, Musk se desvinculó del proyecto en 2018 y Microsoft se convirtió en el principal inversor a partir de 2020.

Entre la ruptura de contrato, del deber fiduciario y las prácticas comerciales injustas que alega Musk, se encuentra la creación de GPT-4, el motor que da forma a ChatGPT, y cuyo diseño se ha mantenido oculto, en oposición al espíritu inicial de OpenAI. “Este secretismo se fundamenta en consideraciones netamente comerciales, no de seguridad”, reza la demanda.

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