Economía

Lecciones y desafíos de las elecciones municipales

A pocos días de haber concluido el proceso de elecciones municipales en República Dominicana, el mismo nos deja lecciones de aprendizaje y claros desafíos que debemos enfrentar, no solo de cara a las presidenciales y congresuales en mayo, sino también sobre nuestra democracia.

En primer lugar, debemos resaltar que la Junta Central Electoral (JCE) realizó una encomiable labor de organización, y los comicios se desenvolvieron de una forma extraordinariamente organizados, algo que debemos aplaudir y celebrar, y nos deja esperanzados respecto al proceso electoral de mayo.

En el ámbito político, las elecciones municipales constituyen un claro triunfo del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), ya que lograron representación de una importante mayoría de las plazas electorales. Y no solo esto, sino que en muchos casos, la victoria fue por un margen contundente.

Sin embargo, estos comicios también serán recordados por un lamentable hecho: un histórico nivel de abstención electoral, que nos mueve a reflexionar sobre el estado de nuestra democracia y sobre las perspectivas electorales de mayo y más allá. En primer término, un nivel de abstención en el cual la mayoría de los ciudadanos no vota, prácticamente dos terceras partes de habilitados que no votan, es insostenible para una democracia a largo plazo.

Quizás el elemento de desgaste electoral es un factor importante: no existen muchas razones válidas para realizar elecciones municipales en febrero y luego, tres meses más tarde, elecciones congresuales y presidenciales.

Urge unificar las elecciones de cara al 2028 para evitar este desgaste y reducir la abstención electoral, pues si bien siempre hay temores del “arrastre”, la abstención es más perniciosa para la democracia que el miedo a que un candidato o partido pueda incentivar a votos a favor de otros niveles electorales.

Por otra parte, aunque la victoria del partido oficialista fue contundente, el bajo nivel de votación no es necesariamente un indicio certero sobre la suerte electoral que podría correr en mayo. Sigue siendo una voz de alerta para quienes favorecen a dicho partido que, aún gozando con amplias ventajas en la “maquinaria de poder”, no lograron movilizar una masa ciudadana a votar a favor de sus candidatos.

También, no habla bien de los partidos de oposición que no lograron movilizar sus seguidores ni, al parecer, ofrecer candidaturas y propuestas que motivaran a la ciudadanía al voto. Cualquier país con una democracia fuerte necesita partidos de oposición capaces de hacerle frente a un gobierno, y este es un llamado urgente a esos partidos sobre la necesidad de reinvención, relevo y relanzamiento para no ser marginados en las votaciones.

Aunque como dominicanos nos debemos sentir orgullosos de la forma organizada en que se desarrolló este certamen electoral, también hay un alto nivel de aprensión y preocupación sobre la abstención. Contamos con una democracia fuerte y robusta que nos ha permitido desarrollarnos como país, pero debemos volver a consolidar la confianza y motivación de participación en las elecciones para poder mantener la república por la que lucharon nuestros antecesores.

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