Economía

España mejora sus previsiones de 2025, con un crecimiento del 1.9% y déficit del 2.5%

El Gobierno de España ha mejorado sus previsiones macroeconómicas para el próximo año, ya que ha elevado una décima el crecimiento previsto, al 1.9%, y ha rebajado dos décimas la reducción del déficit público, hasta el 2.5% del PIB, de acuerdo con la actualización remitida a Bruselas.

El ministro de Economía, Comercio y Turismo, Carlos Cuerpo, ha explicado en declaraciones a EFE que han entrado en vigor las nuevas reglas fiscales europeas y que ya no es obligatorio mandar la actualización del programa de estabilidad a cuatro años ni el plan nacional de reformas.

No obstante, el Gobierno español ha enviado a Bruselas una actualización del cuadro macroeconómico y de la senda fiscal inercial a dos años a modo de “transición” hacia una fecha “de suma importancia”, según Cuerpo, que será el 20 de septiembre, cuando haya que mandar el plan fiscal estructural.

Para 2024 se mantiene un avance económico del 2% y el compromiso de reducir el déficit público al 3% del PIB, un cálculo que Cuerpo ve prudente y que podría llegar a mejorar a la vista del “dato excelente” de crecimiento del primer trimestre publicado este martes (0.7% trimestral, 2.4% interanual).

“(El dato del primer trimestre) nos sitúa en una posición muy cómoda para asegurar que vayamos a poder llegar a esa previsión nuestra del 2%”, ha afirmado Cuerpo, que ha incidido en que las previsiones del Gobierno han sido avaladas por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

La demanda interna (consumo e inversión) seguirá siendo el principal motor de la economía gracias al despliegue de los fondos europeos y al buen comportamiento del consumo privado, impulsado por la ganancia de poder adquisitivo, el aumento de los salarios y la creación de empleo, que seguirá marcando niveles récord de ocupados.

La disminución del déficit se basa en un escenario inercial basado en el incremento de los ingresos por la mejora de la actividad económica y el empleo, lo que permitirá alcanzar en 2025 superávit fiscal primario (sin contar con los intereses de la deuda pública).

La recaudación por IRPF mejorará por el buen comportamiento del empleo, y la del impuesto de sociedades por los mayores beneficios empresariales, mientras que el IVA incrementará ingresos un 2.4% por la fortaleza del consumo y la retirada de las medidas aplicadas para mitigar la inflación.

Plan fiscal en septiembre

El 20 de septiembre España tendrá que mandar a la Comisión Europea (CE) un plan fiscal estructural a cuatro -o siete años si incluye determinadas inversiones- con la estrategia para reducir el déficit público por debajo del 3% del PIB y encaminar la deuda pública hacia niveles inferiores al 60% del PIB.

La actualización enviada mejora la ratio de deuda al 105.5% del PIB en 2024 y al 104.1% del PIB en 2025.

Antes del 20 de septiembre, en el mes de junio, Bruselas decidirá sobre la apertura de procedimiento de déficit excesivo a España tras cerrar el ejercicio 2023 con un descuadre de las cuentas públicas del 3.6% del PIB.

Según Cuerpo, en ese momento la CE dará sus primeros cálculos para España en los próximos años, lo que ayudará a decidir “si tenemos que ir a un marco de cuatro años o, a cambio de esos compromisos de inversiones, irnos a un marco un poco más gradual de siete años”.

Preguntado por la necesidad de reformar la ley de estabilidad presupuestaria para adecuarla a las nuevas reglas fiscales, Cuerpo ha dicho de momento “a corto plazo” van a tener que convivir.

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