Desesperación en la vigilia por la muerte de otro joven negro a manos de la policía en EE.UU.

En el tranquilo cruce de las afueras de Minneapolis donde Daunte Wright recibió un disparo mortal, quienes acudían a llorar su muerte no podían contener su desesperación ante el último deceso de una persona negra a manos de la policía que sacude a Estados Unidos.

“Deseamos un cambio, pero de forma realista nuestras expectativas son diferentes”, afirmó Butchy Austin, de 37 años, un empleado de ventas convertido en activista tras la muerte de George Floyd en esta misma ciudad el año pasado.

Un agente blanco está siendo juzgado justo durante estos días, acusado de asesinar a Floyd, y la muerte de Wright el domingo ha encendido aún más la indignación pública por las muertes de ciudadanos afroestadounisenses a manos de la policía.

“Francamente, ser una persona de color es agotador”, lamentó Austin. “Queremos saber que podemos estar seguros”.

“Es un problema sistemático, y la lucha tiene que ser reconstruir completamente el sistema para obtener igualdad para todos”.

Austin ayudó a transportar la escultura del puño apretado en recuerdo a lo ocurrido desde el lugar donde fue asesinado Floyd hasta el que murió Wright.

El lunes por la noche, cientos de personas se reunieron en una vigila alrededor de esta escultura antes de que arrancara el toque de queda decretado para evitar las protestas nocturnas y los pillajes.

Muertes traumáticas

“Vine para mostrarle mi respeto a la familia de forma respetuosa y pacífica”, contó Mabel Fall, enfermera del hospital Abbott Northwestern de Minneapolis.

“No queremos que ninguna violencia reste importancia al duelo de la familia”, agregó. “Puede que no conozcamos todavía todos los hechos, pero sabemos que otro hombre ha muerto”.

Wright falleció después de que una agente confundiera su arma con un taser durante un control de tráfico, según explicó la policía y de acuerdo a las imágenes de la cámara corporal de la funcionaria.

Para Luann Yerks, una jubilada blanca de 68 años que atravesó la ciudad para asistir a la vigilia, “estas muertes han sido muy traumáticas para Minneapolis y por supuesto para la comunidad negra”.

“Este tipo de muertes no son nuevas. Han ocurrido todo el tiempo, pero mucha gente no se creía cómo la policía trataba a la gente negra”.

“Una mayor parte del país se está dando cuenta y todo ahora está en video”.

A poca distancia de allí, en los alrededores de la comisaría de la policía local, la causa aparentemente accidental del fallecimiento de Wright no conseguía calmar a una multitud indignada.

Los manifestantes desafiaban a la policía a través de la valla de alambre recién instalada para proteger la sede, portando pancartas en las que se leía, “Encarcelen a todos los policías racistas y asesinos”. “¿Soy el próximo? o “Sin justicia, no hay paz”.

La policía acabó usando gas lacrimógeno para dispersarlos.

Jaylani Hussein, director ejecutivo del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR) de Minnesota, afirmó que la cultura policial debía cambiar en el país.

“Los policías se perciben a sí mismos como personas maravillosas que hacen cosas maravillosas y, cuando ocurre algo, siempre es ‘solo una persona mala’”, criticó.

“Eso es lo que está pasando en el juicio de Derek Chauvin [el acusado por el asesinato de George Floyd]”.

Hussein acusó a las autoridades de usar tanto el juicio como la muerte de Wright para activar “desproporcionadamente” un duro dispositivo de seguridad en la ciudad.

“Ya estaba planeado antes del juicio, y ahora tienen la oportunidad de poner el toque de queda en marcha”, añadió.

“Es muy importante para la comunidad realizar el duelo, pero no se le está concediendo espacio para hacerlo”, lamentó.