“Desde hace tiempo contamos con libros que pudieron ser tomados como libros de texto”

En noviembre de 2019, el representante de la Iniciativa Dominicana por la Educación de Calidad (IDEC), Radhamés Mejía, expresaba su preocupación sobre una situación que todavía se mantiene un año y medio después: la falta de libros de texto actualizados en las escuelas públicas.

En preguntas que responde por escrito a Diario Libre, Mejía, quien fue rector de la Universidad Apec, manifiesta su preocupación por el hecho que se hayan revisado libros que estaban aptos para publicarse con base en el currículo vigente desde 2013, y el Ministerio de Educación (Minerd), aún no los haya impreso.

—El IDEC ha sido vigilante sobre la actualización e impresión de los libros de texto que se usan en el sector público. En sus informes, ha registrado los procesos y la tardanza para lograr libros actualizados. ¿Tiene conocimiento sobre el porqué el Minerd no ha actualizado los libros conforme al currículum vigente?

Para nosotros resulta inexplicable que, a esta fecha, noveno año en el que se está aplicando al presupuesto del Minerd el incremento a un 4 % del PIB, como lo reclamó la sociedad, todavía no contemos con libros de texto para apoyar el nuevo currículo por competencia, que entró en vigencia hace ya ocho años.

La necesidad de contar con adecuados libros de texto es algo que ha sido reclamado, y ha sido establecido en numerosos compromisos hechos en los últimos años, y el propio Minerd lo ha consignado en su Plan Estrátégico. Esta necesidad se deriva de los resultados de numerosos estudios a nivel internacional que han demostrado la relevancia de este recurso como apoyo a una buena educación.

El Pacto Educativo, por ejemplo, firmado en abril de 2014 por todos los partidos y varias organizaciones del sector educativo del país, contempla en su punto 4.2.9 la necesidad de definir y aplicar, desde el Estado, una política editorial de textos y recursos pedagógicos que garantice la calidad, la pertinencia, la actualización del contenido y su alineación con el currículo vigente. Esta acción se introdujo en el Plan Estratégico del Ministerio de Educación 2017-2020, dentro de la Meta 6, para su implementación. El Consejo Nacional de Educación, en noviembre de 2017, aprobó la Ordenanza que recogía el Reglamento de Evaluación de los Medios y Recursos para el Aprendizaje. La Ordenanza establecía que se aprobaría una resolución anual, incluyendo todos los medios y recursos educativos aprobados por el Ministerio de Educación.

En abril de 2018, cuatro años después de firmado el Pacto Educativo, y tres años después del inicio de la aplicación del nuevo currículo en Inicial y Primaria, el Minerd convocó a las editoras para que le presentaran libros de texto y recursos educativos para su evaluación y aprobación. La convocatoria preveía que la resolución, aprobando la bibliografía oficial, se publicaría el 19 de julio de 2018. Sin embargo, hasta el momento, esa resolución no ha sido aprobada (…)

Es cierto que algunos académicos y algunos docentes se oponen a los libros de texto, y propugnan utilizar recursos y fuentes directas para facilitar el aprendizaje, pero la mayor parte de las instituciones internacionales como la Unesco o la Cepal, y una abrumadora mayoría de estudios, siguen abogando por los libros de texto como un instrumento útil para el aprendizaje, sobre todo en sistemas educativos de desarrollo bajo o medio.

—En 2020, la OEI entregó un informe al Minerd sobre la reevaluación que hizo a 307 libros de texto en maquetación. ¿Sabe qué pasó con esos libros?

Sí, el Minerd encargó a la OEI la reevaluación de libros de texto de los niveles inicial y primario del sistema educativo dominicano que. Es bueno señalar que, inicialmente, estos libros habían sido evaluados por funcionarios del Minerd. De los libros evaluados, la OEI recomendó la difusión, sin modificaciones, de más del 60 % de los presentados. Y realizó algunas observaciones para los restantes que podían ser subsanadas, y sumarse a la lista de textos aprobados. Es decir, que desde hace tiempo contamos con libros que pudieron ser tomados como libros de texto.

Esta reevaluación fue entregada al Minerd y, posteriormente, la comisión de transición del Ministerio de Educación, la entregó a las autoridades que iban a iniciar la nueva gestión el 16 de agosto.

Las nuevas autoridades pudieron optar por entregar libros de texto a todos los niños al inicio del año escolar por la modalidad a distancia. De hecho, creo que hubiera sido una decisión muy acertada. Sin embargo, quizá por la falta de tiempo, optaron por unos cuadernillos impresos que se han distribuido y se están distribuyendo entre los estudiantes. Entendemos que estos cuadernillos son un buen recurso, pero creo que los libros de texto siguen siendo imprescindibles en hogares en los que no hay libros de ningún tipo, ni acceso fácil a internet (…)

Tenemos la esperanza de que los libros de texto no correrán, en este período que está al frente del Minerd el doctor Roberto Fulcar, la misma suerte que corrieron con los ministros anteriores. Confiamos en su vocación de maestro.

—A partir del 6 de abril, se comenzará un programa gradual de vuelta a la presencialidad. ¿Cómo repercutiría en la enseñanza continuar impartiendo docencia con los cuadernillos confeccionados para las clases a distancia por la pandemia, y no con libros de texto actualizados?

Creemos que los cuadernillos son un gran recurso que ha ayudado a hacerle frente a las necesidades de contar con algún material de apoyo, para los docentes y los estudiantes, y que, en las circunstancias que la pandemia creó, fue una solución posible. Sin embargo, consideramos que no son sustitutos de los libros de texto. La existencia de los cuadernillos no se debe convertir en una excusa para seguir postergando la urgente necesidad de que el Minerd tome las decisiones pertinentes para dotar a los docentes y a los estudiantes de libros de texto adecuados a los requerimientos del nuevo currículo.

Entendemos que valdría la pena analizarlo, también, desde un punto de vista costo-beneficio, para saber si es una estrategia sostenible y cómo se compara, a largo plazo, con la estrategia de privilegiar el dotar a los estudiantes de libros de texto, en vez de estar produciendo cuadernillos cada dos o tres meses. Es algo a analizar, y que no queremos entrar en esos detalles ahora. Lo cierto es que siempre la orientación, a través de guías, a los docentes o a las familias, es beneficiosa en todo caso.

Entendemos que los libros de texto marcan una pauta, orientan y mantienen un hilo conductor del aprendizaje. Todo esto, apoyado de otros recursos adicionales, potencian el aprendizaje. Si no contamos con libros de texto de calidad para el próximo año escolar, los docentes y estudiantes carecerán de un apoyo que les ayudaría a alcanzar mejores resultados de aprendizaje.

—Estamos en marzo, y el Minerd no ha publicado alguna licitación para libros de texto. ¿Qué opina?

Consideramos a este respecto que estamos corriendo el mismo riesgo que corrimos en las administraciones pasadas. Se dejaban de tomar las decisiones en el momento oportuno, y el resultado fue la permanente posposición de dotar de buenos libros de texto a los docentes y a los estudiantes. Espero que ese nudo gordiano que ha impedido en estos nueve años de presupuesto con el 4 % contar con los libros de texto requeridos, sea un círculo vicioso que esta administración del Minerd rompa, y que nos sorprenda con decisiones que hagan posible iniciar el próximo año escolar 2021-2022 con libros de texto para todos los niños.

—¿A qué se puede atribuir el hecho que la República Dominicana destine el 4 % del PIB para la educación, y el sistema público registre una desactualización en los libros de texto y, de los vigentes, no se cuente con la cantidad suficiente para todos los alumnos?

En verdad, no le encuentro explicación, más que hasta el momento no hemos abrazado la necesidad de contar con buenos libros de texto con la pasión y el convencimiento de su necesidad, como cada administración que hemos tenido en los últimos años lo ha hecho con otros renglones también requeridos para tener éxito en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Ha hecho falta una clara política sobre los libros de texto y, en función de esta, tomar las decisiones de manera oportuna, y asumir esta necesidad como un compromiso moral que tenemos con los educadores y los niños y jóvenes de nuestro país.

Para mí, no hay excusa válida para esa deuda que hemos contraído con la escuela dominicana. Es hora que saldemos esa deuda.