Cultura

La Inteligencia Artificial y sus beneficios en la planificación del docente

Jeanette Chaljub Hasbún

El mundo de las tecnologías va creciendo de forma exponencial en todos los ámbitos en los que el hombre tiene acción. Las herramientas tecnológicas fueron creadas por y para los seres humanos y sus usos son de las más variopintos y en diversas áreas, tales como en: salud, economía, marketing, entretenimiento, educación, ingeniería, turismo, entre otros muchos campos de la sociedad. En el caso particular del ámbito de la educación, existe un sinfín de recursos digitales que promueven aprendizajes dinámicos, interactivos e inmersivos. Sin embargo, como en todo escenario en que se van a implementar en actividades didácticas, es imperante el conocimiento correcto de su uso, tanto del componente técnico como su relación con contenido a enseñar. La idea es integrar estas herramientas como complemento para optimizar los resultados de aprendizajes. En este sentido, podemos encontrar una gran emergencia de corrientes educativas que apuntan al desarrollo de competencias en los estudiantes e incluyen contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales. Con ellas, se busca que adquieran destrezas para dar respuesta a situaciones de su entorno, a través del manejo de las habilidades del siglo XXI, ya que son los actores que podrán incidir en la mejora en las condiciones sociales, culturales, económicas y medioambientales que se requieren en el mundo actual y el porvenir.

Los enfoques pedagógicos sustentados en pensamientos divergentes, creativos y analíticos van cobrando fuerza a medida que se ven acompañados del uso de las tecnologías. En este sentido, existen herramientas tecnológicas como editores de video para monitorear el visionado y adquisición de nuevos conceptos. También, se encuentran aplicaciones para la gamificación, cuyo fundamento es el aprendizaje basado en juegos; igualmente, están las tecnologías inmersivas como la realidad aumentada y realidad virtual, que permiten la exposición de los estudiantes con constructos y conceptos que, por lo regular, son difíciles de abordar, usando el contexto en tiempo real y fortalecidos con recursos digitales para su interacción. Todas esas tecnologías vigentes y las que irán surgiendo viabilizan y dinamizan las clases para obtener una mayor participación y motivación del estudiantado en su propio proceso de aprendizaje.

En este punto, me gustaría destacar la irrupción del fenómeno conocido como Inteligencia Artificial (IA), que usa el lenguaje natural para simular la inteligencia humana, mediante un conjunto de herramientas digitales, las cuales permiten realizar tareas que, normalmente, son realizadas por los seres humanos. Sobre todo, en el caso de procesos de procesamiento de la información, percepción, generación de nueva información a partir de algoritmos previos. Se le considera la Revolución Informática.

En lo que respecta al ámbito de la educación y, tal como indica el Dr Kai-Fu Lee, experto en IA, este conjunto de tecnologías facilita y agiliza algunas tareas de nosotros los profesores y, por lo tanto, nos podemos dedicar a otras metodologías más activas que favorezcan la producción de conocimiento, a través de la búsqueda de información y fortaleciendo el pensamiento crítico y divergente de los estudiantes; sobre todo, el desarrollo de las relaciones interpersonales en los encuentros áulicos. En otras palabras, promueve que se planifiquen y lleven a cabo estrategias para dar respuesta a las próximas demandas laborales que, en este punto de nuestras vidas, realmente no sabemos cómo serán y qué se requerirá en un futuro no muy lejano. De lo que sí estamos seguros es que se requerirán nuevos paradigmas de enseñanza en cuanto a resolución de problemas, pensamiento creativo, toma de decisiones, negociación y formualción de ideas disruptivas. En otras palabras, se requiera el desarrollo niveles de pensamiento de orden superior en los estudiantes. De su lado, la IA se basa en aprendizaje automatizado o machine learning, cuya tecnología, cada vez más, está dando respuestas loables y ágiles a aquellas actividades sencillas y rutinarias, con algoritmos que siguen instrucciones básicas, de forma que las informaciones se van generando y reconfigurando para ir automatizando y enriqueciendo el contenido, de una manera casi inmediata.

Por eso, es importante mirar este punto de inflexión que, a muchos nos tomó casi desprevenidos, y replantear los enfoques de enseñanza. Como docentes repensemos nuestro rol desde el enfoque de agentes de la producción de conocimiento y pongamos el énfasis en actualizarnos hacia nuevos esquemas de estrategias didácticas.  Hace ya algunos años, se ha venido enfatizando la necesidad de diseñar actividades dinámicas, retadoras y motivadoras en los encuentros de los profesores con los estudiantes, ya sea de forma presencial o remota. Y que aquellas relacionadas con conceptos, definiciones, descripciones que corresponden pensamientos de orden inferior, más directas y lineales, sean diseñadas con recursos y consignas para que los estudiantes puedan aprenderlos y realizarlas de forma autónoma. Con la IA, esta idea ha ganado fuerza ya que los estudiantes adoptan esta herramienta de una forma casi natural para búsqueda de información. Por lo tanto, la IA está revolucionando el panorama educativo y creando nuevas formas de aprendizaje. De ahí que, como docentes, debemos buscar alternativas óptimas para el desarrollo de las competencias y resultados de aprendizaje, lo que implica que también debemos prepararnos para nuevas fuentes de información, y diseñar clases que promuevan el debate, la argumentación, la creación de diversas soluciones a problemas planteados, confrontación de las informaciones que son arrojadas a través de la IA; además de la verificación de conocimientos con estrategias de evaluación asertivas.

Como toda tecnología, la IA no debe ser el fin de la educación, sino más bien, un medio para lograr los resultados de aprendizaje esperados y como tal, puede tener ventajas y desventajas. En este espacio, nos enfocaremos en las posibilidades que nos ofrece y que mencionaremos a continuación.

  • Identificación de fortalezas y debilidades de nuestros estudiantes. Podemos adaptar o personalizar los procesos de enseñanza de acuerdo a la trazabilidad de la ruta de los resultados e intereses de los estudiantes, quienes pueden, de igual forma, autogestionar sus propios aprendizajes de acuerdo a su propio ritmo.
  • Información actualizada en todo momento. LaIAprovee respuestas rápidas y precisas a dudas e inquietudes en tiempo real, por lo que los estudiantes logran agilizar la búsqueda de temas y aclarar dudas para mejorar sus conocimientos, por medio de aprendizajes ubicuos. Esto es un sistema similar a tutorías y seguimientos personalizados.
  • Retroalimentación efectiva del desempeño de los estudiantes. Otro uso importante es que la IA ofrece información importante que les permite a los profesores establecer pautas de seguimiento y acompañamiento para enfocarse en áreas específicas para mejorar los aprendizajes de acuerdo a resultados de los aprendizajes.
  • Transformación del proceso de enseñanza-aprendizaje. La IA puede reducir gran parte de las tareas administrativas y logísticas de los profesores, permitiendo enfocarse en buscar estrategias de enseñanza variadas y que potencien las relaciones interpersonales entre los estudiantes a través de aprendizajes activos y profundos. Por ejemplo, la IA puede ayudarnos a realizar la planificación de una clase, a identificar recursos actualizados para ser usados en una dinámica. También, puede crear rúbricas y bancos de preguntas de las cuales podemos seleccionar y ampliar, atendiendo a los contenidos de la clase.

En este mismo orden de ideas, debemos ver las tecnologías como apoyo a la docencia que permiten aumentar o potenciar los conocimientos. Siempre ha sido así, y con IA debe seguir siendo así. Porque, para bien o para mal, estamos en un mundo hiperconectado en el que están inmersos nuestros alumnos con alcance a herramientas cada vez más accesibles e intuitivos. De ahí, que nosotros, como docentes, estamos llamados a conocer, indagar, y manipular estos recursos educativos para integrarlos en nuestras clases, junto con el diseño de estrategias que procuran mejorar los aprendizajes y optimizar los procesos de enseñanza.

Esto no deja de ser un reto porque todos sabemos que la IA y otros recursos educativos digitales van evolucionando constantemente ya que la información que se recibe va generando otras nuevas que nos conducen a ir adecuando las clases para poder profundizar en los aprendizajes. Es un desafío, es cierto; pero como en otras ocasiones, hemos podido conocer cómo funcionan, y aliarnos para que nuestro trabajo sea más efectivo, dinámico y de mayor impacto en los aprendizajes.

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