Cultura

La escritura: ¿Solo medio de expresión o herramienta transformadora?

Por Helen Agramonte

Con el paso del tiempo, el ser humano ha desarrollado distintas facultades para
comunicarse. Algunos lo hacen a través de la comunicación oral, otros a través del
lenguaje de señas, unos cuantos a través de la música o del teatro, y otros pocos a través
de la escritura. Esta actividad, a lo largo de los siglos, ha servido como un medio poderoso
de expresión, sobre todo cuando se trata de sentimientos, historias y perspectivas. De
igual manera, la escritura ha tenido un proceso evolutivo extenso y extraordinario, desde
las antiguas inscripciones en las cavernas hasta las publicaciones recientes en las redes
sociales que pertenecen a la era digital.

La escritura es, en esencia, una forma de comunicación. A través de las palabras escritas,
las personas pueden transmitir sus pensamientos, emociones, conocimientos y
experiencias a otros. En un mundo donde la comunicación oral a menudo limitada por
barreras geográficas y lingüísticas, la escritura trasciende estas limitaciones. Un mensaje
escrito puede permanecer en el tiempo y cruzar fronteras, llegando a personas que hablan
diferentes idiomas y viven en lugares distantes.

Y un ejemplo de lo mencionado anteriormente se visualiza en la autora Ursula K. Le
Guin, quien de manera elocuente destacan la importancia de la escritura como medio de
comunicación expresó lo siguiente: “Las palabras son eventos, son procesos reales. Como
las ondas de radio que pueden transmitir las voces de las personas a través del espacio y
el tiempo, las palabras pueden transmitir pensamientos a través de las mentes y los
corazones de otros”.

Se debe resaltar que la escritura no solo es una forma de comunicarse con otros, sino
también un medio para comunicarnos con nosotros mismos. La práctica de llevar un
diario, por ejemplo, permite a las personas reflexionar sobre sus pensamientos y
emociones, lo que puede llevar a una mayor autoconciencia. La escritura es entonces, un
proceso de autorreflexión que puede ayudarnos a entender mejor nuestras propias vidas
y experiencias. Al respecto, Natalie Goldberg, autora de “Writing Down the Bones” señala
que escribir es el camino a la iluminación porque escribir es la práctica de la atención. Es
el camino en el que dejamos de distraernos constantemente y volver nuestra atención
hacia la vida tal como es, dentro de nosotros y a nuestro alrededor.

Es decir, que cuando escribimos organizamos nuestros pensamientos de forma tal que
damos forma a nuestras ideas y, en última instancia, descubrimos una mayor claridad. Por
eso, la escritura nos permite explorar cuestiones complejas, desentrañar nuestras
emociones y en muchos casos, encontrar soluciones a nuestros problemas. Es una forma
de terapia autodirigida que puede ser liberadora y sanadora.

Y claro, no podemos dejar del lado uno de los aspectos mágicos de la escritura: la
creatividad. En efecto, la escritura es un acto creativo en sí mismo. A través de las
palabras, los escritores pueden dar vida a mundos imaginarios, crear personajes
complejos y contar historias que resuenan en la mente de los lectores. La literatura, la
poesía y la ficción en general son ejemplos notables de la impresionante creatividad que
la escritura puede desencadenar.

Uno de los escritores más influyentes del siglo XX, Gabriel García Márquez, dijo que la
literatura no es otra cosa que un sueño dirigido. En las obras de Márquez se puede
visualizar como este construyó universos mágicos y fantásticos que le encantaron a
lectores de todo el mundo y que aún, las generaciones que vienen subiendo, destacan de
forma honorable y excepcional sus producciones. La escritura permite a los autores dar
rienda suelta a su imaginación y, a su vez, permite a los lectores explorar mundos más
allá de la realidad.

La escritura no solo es una forma de expresión personal, sino que también puede ser una
herramienta poderosa para el cambio social. A lo largo de la historia, muchos escritores
han utilizado sus palabras para abogar por causas justas, denunciar la injusticia y
movilizar a las masas y defender derechos. Algunos escritores que en sus producciones
destacan lo mencionado atormente son Salomé Ureña, Martin Luther King Jr., Alfonsina
Stormi, etc. Es decir, que la escritura puede ser un vehículo para expresar verdades
incómodas que puedan provocar el cambio.

En síntesis, la escritura es mucho más que la disposición de palabras en una página. Es
una forma de comunicación, reflexión, creatividad y cambio social. Tanto para el escritor
como para el lector, la escritura puede ser transformadora, proporcionando una voz, una
perspectiva y una conexión con el mundo. Es un medio de expresión de pensamientos
más profundos, que al mismo tiempo nos permite contar historias poderosas y abogar por
un cambio significativo. Sin duda alguna, la escritura es una habilidad de peso que tiene
un papel preponderante en el ser humano y la sociedad.

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