¿Cómo han concluido los planes de desarme de la población en dos países de Latinoamérica?

Las muertes por armas de fuego ilegales se redujeron en Brasil en un 8 por ciento en los años del 2004 y 2005 con el programa Viva Río, en el que se sensibilizó a la población sobre los peligros que estas representan para motivarla a entregar las armas ilegales, de manera voluntaria, a las autoridades.

Así lo da a conocer el documento titulado “120 estrategias y 36 experiencias de seguridad ciudadana”, investigación realizada en el 2009 por la Facultad de Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) para el desarrollo de programas contra la inseguridad en Ecuador.

Según la organización, con el plan se logró la entrega de “casi medio millón de armas ilegales entre 2004 y 2005”.

No obstante, según Flacso, en Argentina un programa similar que incluía el incentivo de dinero por la entrega de las armas ilegales había sido “inefectivo” porque las armas que los argentinos cedieron eran las que “usualmente no se utilizan para cometer delitos” e incluso algunos declararon “haber comprado un arma nueva con el dinero recibido” como estímulo para entregar la vieja y prohibida.

Algunas de las medidas que Flacso recomienda para tener éxito en el desarme de la población, además de concientizarla sobres el peligro del porte de armas y hacer campaña de devolución voluntaria, incluye “ofertar incentivos que persuadan a los portadores a entregar las armas para su consecuente destrucción (por ejemplo, indemnizaciones económicas, en materiales de construcción, en alimentos, entre otras)”.

Ayer el presidente Luis Abinader dio a conocer que en abril su Gobierno empezará un programa de compra de armas ilegales para incentivar a la ciudadanía a entregarla a las autoridades.

La compra se hará con dinero en efectivo y por cupones que serán canjeables en centros comerciales.

El programa anunciado por el jefe de Estado se hará en diálogo con organizaciones civiles de los diferentes sectores del país.

“En 2001, conjuntamente con el Gobierno de Río de Janeiro y las Fuerzas Armadas, se logró la destrucción de 100 mil armas, la más grande de la historia, y en el 2002 otras 10 mil armas en el Día Internacional de Destrucción de Armas. Entre el 2004 y 2005 se logró recopilar casi medio millón de esos mortales instrumentos”, se afirma en el documento “120 estrategias y 36 experiencias de seguridad ciudadana”.

Caso de Argentina

Después de la tragedia conocida como “la masacre de Carmen Patagones”, el 2004 en Argentina varias organizaciones sociales y académicas, entre ellas FLACSO, empezaron a conformar una red de desarme.

En el caso de Carmen Patagones un adolescente de 15 años disparó a sus compañeros de clase y mató a tres de ellos e hirió a otros cinco, lo conmovió a la sociedad argentina.

El 18 de noviembre de 2007 se constituyó la Red argentina para el desarme, la cual se comprometió a hacer estudios sobre la relación entre las armas y la inseguridad ciudadana; a formular propuestas legislativas respecto al control, recolección y destrucción de armas y, finalmente se formuló el plan nacional de entrega voluntaria de armas de fuego con un intercambio de armas por incentivos económicos.

Sin embargo, en una evaluación al plan, cuatro años después, la Flacso concluyó que el programa “parece haber sido inefectivo”.

Atribuyó el resultado a que las armas entregadas correspondieron a “un grupo selecto de las armas que existen en la sociedad: son aquellas que usualmente no se utilizan para cometer hechos delictivos”.

Cita que un porcentaje muy bajo de los participantes, alrededor del 10% son personas de 30 o menos años, que son “justamente el grupo etario más propenso a cometer hechos delictivos”.

Muchos de los participantes declararon haber entregado el arma porque no la utilizaban; “un cuarto de los participantes declara haber entregado armas que no funcionaban (e incluso algunos declaran haber comprado un arma nueva con el dinero recibido (…) un tercio de los participantes declara haber entregado sólo algunas de las armas que poseía”, según la evaluación difundida en páginas de internet.

“Es decir, la inefectividad del PEVAF (Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego y Municiones) en reducir homicidios, suicidios y robos se explicaría por el hecho de que removió de la sociedad armas de fuego que raramente eran utilizadas”.