Angelina Jolie más allá de sus películas

Angelina Jolie ha construido su imagen en los últimos años alrededor del optimismo. Y ahora regresa al trabajo pidiendo acción con un thriller adrenalínico “Aquellos que desean mi muerte”, su primera película como actriz desde “Frente al mar” (2015) aquel drama profético sobre la separación de una pareja que ella escribió, dirigió y coprotagonizó junto a su entonces marido que no está destinada al público infantil, como Maléfica. A finales del presente año 2021 llegará a los cines “Los Eternos”, una nueva producción de Marvel dirigida por Chloé Zhao (Nomadland) y que supone para Angelina una vuelta a la acción, ajustándose un estrecho mono dorado.

Además, la actriz celebra 20 años de su labor como embajadora de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, y publicará un libro para ayudar a niños y jóvenes, escrito con la abogada Geraldine Van Bueren y Amnistía Internacional. Y, por supuesto, continúa su colaboración enfocada en temas sociales con marcas de belleza, como Guerlain. Muchas novedades laborales con una guinda: su siguiente proyecto como directora, el biopic del fotoperiodista Don McCullin, en el que ya está trabajando.

Una agenda así de apretada es la mejor estrategia de relaciones públicas para redirigir la atención más allá de su situación familiar. Atrás quiere dejar el divorcio y la custodia salpicada de nuevo por acusaciones de maltrato contra Brad Pitt; y recuperarse del fracaso (en parte provocado por la pandemia) de sus últimos estrenos: Érase una vez y El magnífico Iván.

Jolie no quiere permitir que otros se sigan aprovechando de su silencio, quiere recuperar el control de lo que se dice de ella. Una labor que, extrañamente en Hollywood, ha realizado siempre sin un publicista o agente a su alrededor. “Muchas veces los publicistas son muros de contención más que generadores de noticias. Alguien como ella no necesita que se genere noticia, ella es la noticia. Y poca gente puede tener ese control como lo tiene ella”, explica Álvar Carretero de la Fuente, director de Awards PR & Global Publicity en la agencia Joshua Jason PR de Los Ángeles, especializada en campañas de premios, festivales y eventos.

Ya en 2008, el New York Times dedicó un reportaje a cómo llevaba las riendas de su “orquestada imagen”. Según el artículo, acordaba los precios de las imágenes de sus hijos, desviaba la conversación en las entrevistas hacia sus causas humanitarias y cerraba las oportunidades de fotos, en apariencia robadas, directamente con los paparazzi. Así habría conseguido girar la imagen de joven rebelde durante su matrimonio con Billy Bob Thornton a la de madre comprometida junto a Pitt. Y pasó a ser una de las más queridas en el índice Q Score, que mide la simpatía de las estrellas y es utilizado por las productoras como termómetro de rentabilidad.