A Tony Díaz una beca le abrió el camino a la MLB

El Licey, con una sequía de casi un lustro sin ganar el título que para su afición es una eternidad, arranca la campaña con un dirigente nativo por primera vez desde 2013. Se llama Tony Díaz, ha sido coach de tercera base en Grandes Ligas desde 2017 (entre Colorado y Minnesota) y conoce la Lidom por sus pasos en el cuerpo técnico de Toros y Gigantes.

Díaz, de 44 años, arrancó con los azules la aventura beisbolera que puede ser la más estresante en su joven carrera fuera de las líneas de cal, una donde llega con los bonos altos, considerado entre los principales prospectos de la dirigencia.

Lo hace en la misma semana en que Oliver Mármol, su compatriota de trayectoria similar, fue nom- brado dirigente de los Cardenales de San Luis.

“Hacer las cosas pequeñas bien, nadie está tratando de inventar la rueda. El equipo que ejecuta, que juega los fundamentos mejor es el equipo que usualmente gana, el reto de nosotros es hacer eso. Me siento muy a gusto con lo que he visto”, dice Díaz sobre el reto azul. “No me pongo en una caja de sabermétrico o juego pequeño, el juego requiere de diferentes estrategias basado en situaciones, entonces el toque tiene su lugar y su espacio al igual que el robo, el bateo y corrido”.

Hijo de una familia obrera de Santo Domingo Este y formado en la liga Manuel Mota, con 17 años (1994) como torpedero la mayor oferta que recibió para firmar fue de US$3,000 de los Filis. Pero Mota le recomendó considerar la opción de una beca para estudiar en los Estados Unidos, la aceptó y se enroló en Gulf Coast Community College (GCCC) de Florida.

“En béisbol, puedes ganar y puedes perder, pero en la educación siempre puedes ganar”, recordó Díaz que le dijo Mota, en una nota publicada por Our Esquina, un portal en Texas orientado a los atletas latinos. Un consejo que nunca olvida y que entendió apenas unos años más tarde.

Su desempeño fue inmediato en suelo americano, tras una campaña escolar los Angelinos de California lo seleccionaron en la ronda 46 del sorteo de 1995, lo que rechazó y volvió a la escuela técnica. Pero una lesión en su hombro derecho le hizo perder un año y le obligó a moverse a la intermedia, lo que influyó en su evolución como pelotero.

Obtuvo una beca en la Universidad Internacional de la Florida donde se graduó, aunque su rendimiento no atrajo la atención de la MLB como jugador. Sin embargo, a los 23 años los Rockies lo contrataron como coach de bateo para la liga de novatos y ahí comienza su carrera enseñando y dirigiendo, una que le permitió trabajar 19 años con la organización de Colorado.

En 2017 el entonces dirigente de Denver, Bud Black lo subió al equipo grande y en 2019 llegó la llamada de Minnesota. Desde entonces ahí sigue, fue parte del equipo que vino al país en marzo de 2020 a jugar con los Tigers y se perfila como un serio candidato a dirigir al máximo nivel.